jueves, 16 de mayo de 2013

SIGUEN LAS CARTAS


MARZO/2013/RESPUESTAS


From: mortifero_death@hotmail.com
To: testrangulare@hotmail.com


Hola, gracias por compartir tus escritos, siempre le hago presente todo lo bueno de ti a Morgan, lo del comercial, me emocioné al recordarlo, y me acordé que hace tiempo no lo ve, buen dato, pero, lo de bugs... no era el conejo su dibujo favorito, sino, de Mickie Mouse y su bailecito jaja si eso... 
Cuidate Mucho, y todo lo que hagas en tu vida, hazlo pensando siempre en que tienes a un hombrecito que te está viendo, sintiendo... 
Hasta pronto, 
 
 
pd. A mediados de este mes Viajaré con Morgan a Huancayo.



MÁS TARDE
 

Como me duelen tus palabras, como si me afectara, mirate quien eres tú, haz un favor al mundo, desaparece,  aun no sabes lo que te toca, nada aun, Morgan no es tu hijo, leeme bien no es tu hijo, ya estoy haciendo lo respectivo para restregarte en la cara, ni cagando te amé, me llegas, fue lastima en realidad, lastima, gracias a esa persona me libre de ti, si que es un alivio, GRACIAS, tu fuiste mi retraso, asi que ni te esfuerces por mostrar tus palabritas para supuestamente lastimarme, para que seguir mintiendo,  a ti no te aman a ti se acercan por lástima, fijate pues, siempre dependiendo de alguien, solo nunca pudiste salir adelante, que realidad tuya, solo en sí, porque te repito, ahora si desaparece, porque te digo mi verdad, no eres padre.... te lo probaré... ahora yo si estoy librada y feliz... 
 

MÁS TARDE

Ella si sabe amar, ¿eso me duele mucho?, voy a llorar, caen mis lágrimas, caen, cómo me duele eso, por favor, ohhhhh, ella si sabe mantenerte, así como yo lo hice un buen tiempo, o noooooo la verdad o nooo fuera de vainas!!!, bueno.....  ayer fue ayer un momentito de cólera, si tanta mierda me mostraste parte de mi sucio pasado  ya cansa no?, cansa pues, lo mismo de ti, ohhhh... crees que por culpa tuya me amargaré la vida y en tanto la de mi hijo, jaja no jodas, si tu me sigues agrediendo pese a que digo tus verdades, pues estás en lo mismo, pucha al menos un disculpas, pero en nada estás, mi hijo no sabrá que eres eso, no,  no recuerdas cuando viéndote a los ojos te dije que no quiero estar contigo, eso lo sentí hace mucho, y lo que tú sientes, seguro como siempre querrás responder, tus palabras están como tú, asi es, no te miento, soy sincera te digo la verdad, con tal que seas hombre como imagen de mi hijo, pero pucha no pues no estás, estás digo en nada, o no, ya si quieres después, ya pues, lo harás!, pero un hombre con tus características de ahora como eres, no gracias, no, no quiero nada que tenga que ver contigo, GRACIAS Lisbeth, Gracias!!!, de verdad ah, ya hace rato quería respirar, al menos no soy descarada de mostrarme en publico, todo con discreción pues, si es bonito amar y que amen, gracias a ella en realidad pude sentirlo, si para que negarte, y asi tus palabras son como para una historia cómica, qué tal si la escribes, ayer me dolía, ya pasó, no puedo creer que ya no me hagas cosquillas de lo que dices, yo tan solo digo verdades, ¿tú? solo  responder por responder,  pues ya sabes, ella si sabe pagar tus gastos, ella si sabe que no sabe nada de ti, el tiempo se encargará... ya de una vez por todas como me dijo tu familia, traga ese tu veneno, todo lo que sale de ti, es tóxico, no respondas más, pierdes, tu sal de todas nuestras vidas, y listo... ok, porfis jaja digo por favor, o ya hazlo porque tienes que hacerlo listo estas en deuda con la vida, asi no te quejes..

MÁS TARDE

Ah lo más grandioso de tus historias  sobre  que gracias a ti tuve a mi hijo para mejorar mi descendencia o no se que vaina, asombroso!!!!!, jaja, no pues no, no tienes otras respuestas no? responder a mi cólera, no pues!!! ayer fue ayer!! caes rapidísimo, tan fácil eres, en fin... todo es hueco en lo compone tus respuestas, con eso que me dijiste tú sí ah, si necesitas recuperarte... definitivamente... !... oye "hombre" tendrás habilidades pero estas hueco, o no???? dime pues sinceramente, entonces porque tengo que agradecerte... ni  recuerdo mucho lo bueno, escribes, construyes destruyes claro, en su momento sorprende un poquito, pero luego... aburrió, quedó en intentos intentos intentos... escritos huecos cargados de ........intentos.....  osea no tienes ese algo que sí los verdaderos hombres, careces de ese algo, por eso mírate, duro poquito, solo intentos, perdon por la dureza pero tú sí tienes mucho que ver en tu estado, en cuanto a mi, bien!!!!!! gracias, si ah, bien!!..... agradece que esté bien para cuidar a Damián,  yo estoy bien, respiro!!!, ahora tú: estás en deuda con tu hermana, con tu familia, con muchas personas, contigo... si aceptemos tu decadencia, y tu idea de rehabilitarte claro no me río de ello, sólo describo la realidad, nada más, en cambio tú ya no sabes qué decir, ya ya!! no gires no voltees, ya no esperamos nada bueno de ti, te informo esto, para que te prepares para lo que se viene, te anticipo tranquilamente, no te asombres, porque ya se tomó decisiones no hay marcha atrás!!!!! mi hijo no te verá así,  será frustante, aceptalo, deja que el tiempo te haga recuperar lo que queda de ti, no se que será, te desconozco plenamente,  pero preguntemos a todos quienes te conocen de niño, esperas repetir tu historia con mi hijo no? ahí si tomaré decisiones drásticas!!! ok  necio... 

listo giancarlo jajajajajaja... perdón.... bueno así fin.




MAYO/2013

Años después...y en cierto lugar lejos aquél, cruzando el charco y cerca de la tumba Hanif Kureishi  ("Intimidad" 1998. Anagrama. Compactos.)


Te envíe varias cartas, ¿las recibiste verdad? 


Unas sí, no sé del resto


Bueno, con una basta


Con una?, basta? Le parece suficiente una carta?


A ti no?


Sabe, supongo de esos momentos de odiar la vida por no tener a tu padre al lado, por instinto o qué sé yo, por imitación?


Sé que duele hijo, no voy a justificarme, y tampoco tengo peros, aprendí a detestarlos y separarlos de mi discurso, de mi vida, de mi texto


Y eso en qué ayuda a resarcir el daño a ver dígame


Se trata de resarcir entonces, "REBOBINE POR FAVOR"?


No sé de qué se trate, es inevitable sentir rabia, herencia materna supongo, castigo del cielo, qué sé yo señoR


Padre, dime padre, con la misma valía y categoría de señor, no hay problema


Sabe que la palabra no le alcanza, señor


Como quieras, siguen siendo etiquetas


Mamá tenía razón


No me digas, crees que no lo sé?, ella era la razón en persona, y yo, pues la sinrazón, el sin sentido? 


No dijo eso


Ni falta que hace saberlo, mira hijo, o si prefieres, Muchacho, la vida es…qué te diré


Nada, no diga nada, solo siga su flecha, acá me quedo


Es lo que quieres?


Incluso en eso tenía tanta razón mi madre, siempre cediendo la culpa, la decisión o lo que sea a quien le pide justo eso


Saliste igualito a tu madre, o bueno quizá saliste a mí y te transformaste en esto


Esto? me está faltando el respecto señorcito, mi nombre es…


Descuida, yo sé tu nombre, él que tienes solo es una etiqueta, yo sé el verdadero, además de saber a qué viene todo esto, sigo mi flecha, como decía, como dices, ya ves que te pareces también a mí


No lo dudo en lo exterior, pero sé que soy distinto, sé que soy un hombre que no cometerá los mismos errores, que superará con creces a su padre


Qué bueno, pero entonces, sigues mi flecha?


No se haga el gracioso, cómo es eso de que sabe a qué viene todo esto


El milagro te lo hago, el santo me lo guardo en el bolsillo, vamos, camina, es por allá


No crea que es por seguirlo, iré solo por saber a dónde va un señor mal padre a las tres de la madrugada, cuando no tiene a dónde llegar ni donde quién


Eres brillante, les gustarás, a Gertrude Stein le gustan los jóvenes, por Picasso despreocúpate, para absorto, el resto solo necesitan vino y una buena charla, puedes quedarte si quieres, pero tendrás que entregar diariamente tu cuota artística, ya te explicaré, vamos, ya casi se hace de día


Cuota? Oiga, no traigo nada, me vine sin un cobre a esta ciudad, mamá murió podrida de rabia, de odio, envejecida como una pasa a los cuarenta, horrible, lo sabe verdad?, murió y me dije por usted, dónde está ese cabrón, y salí a buscarlo. 


Mamá murió? la mía también? Sabes algo? Mejor caminemos a prisa, hablaremos de esto más cómodos, mira que el Sena anda torrentoso
Y dígame, en verdad se fue como si la muerte se lo hubiera llevado en una ráfaga inopinada?


Supongo, no sé cómo, salí y me fui, salir de afuera y más afuera, como decía Bioy


Tiene alguna prueba de eso?


Prueba? Ya veo, te hiciste detective, como los Harry Dickson o los Hércules Poirot de mis lecturas, qué bueno!!! Y sí, sí tengo pruebas, déjame ver, está por acá entre la basura que anida en mis bolsillos, sí, nunca me quité ese tipo de pruebas de encima, nunca lo haría


Está hablando en serio?


No, nunca hablo en serio, no soy serio, supongo que creciste oyendo eso de mí, y cuánta más barbarie me imagino, pero eso no quiere decir que no sea verdad lo que te digo…Acá está, ten, es la prueba, toma, te la regalo, es tuya…


Oiga pero… es un cuento!!!!????, usted escribe cuentos todavía? Mamá dijo que sería lo más probable cuando empezamos a discutir este viaje antes de que partiera ella primero


Mamá era toda razón y corazón…


Entonces, puedo? Usted sabe, leerlo ahora mismo?


Adelante, es tuyo…hijo mío


Gracias… papá…


Caminemos Morgan...un cigarrillo?

Sí, gracias.









CARTAS DEL CHAKAL/ Y SUS RESPUESTAS

07/03/13

Es para ustedes dos. Mis palabras,  tomarlo o dejarlo, estuve trabajando duro también. Ya no desconfío de Rob Dukes porque en el Exhibit b (basado en el libro de Ballard) ya la hace muy, muy bien. No quiero volver a saber de ese arrebato que produce quiebres en nuestras almas, querido Morgui, y para eso, te escribo cartas que amontonaré en tu puerta cuando llegue el momento. Te dije que tenía que estar con él sí o sí, supongo que en un futuro distópico, de cuando creemos que ya y ya no hay nadie vivo, si sano, y cosas así. Extraño mucho tú cantandole esa canción del comercial que lo empilaba como a la caricatura de buggs. Y bueno, cuídense  yo los quiero mucho, y siempre lo haré desde mi metafísica o from underground and below, siempre!


10/03/13



Cuando me dije, acabas de oir lo que dijo?, ya lo habías dicho, y hecho más aun. Traición con traición (solo que en tu caso es puro, sin dañar a nadie excepto a mí, bueno, pero qué importa no?) se paga no?, Jesús y su otra mejilla al carajo verdad Federico?, ya deja de darle a la orquesta, mira que estás loco con esa varita y esos ademanes de tenor. Elicilla, justo llamaste cuando te recordaba nítida con tu casaca negra y tu polera purple, caminando de un  lado a otro, habiendo cocinado arroz con pollo, y Morgan sentadito o en el patio, y la lluvia que unas veces caía en media tarde y en pleno sol, dotándonos de esa atmósfera de arcoiris que quiero nunca deje se suceder entre personas con la misma dicha. Es lo último que escribiré a la madre de mi hijo (porque es exclusivamente para ti), para decirle que si un regreso no confirma nada, entonces la materia del que está hecho (el regreso) solo sirve como carroña que dar a los perros de la venganza. Enhorabuena para ti, alguien que esté a la altura de las circunstancias, de la solvencia, de la seguridad, de la construcción (o reconstrucción) de una vida negada a sí misma a causa de un agente patológico (yo) es mejor que todo esto, ya veo. 




Que ningún ignorante de arte traspase mi puerta, dile que escriba en el umbral de su habitación, y que respete mucho al señor nuevo, si puede que le quiera, (de hecho que  eso sucederá, ya que debe ser alguien especial...pero qué estoy diciendo, una violenta rabia irrumpe mis dedos y me hace decir, bien carajo!!!, bien!, ahora dejame morir en paz, no me vengas con que recuerda que esto o el otro, ya no, déja mi cadáver volar, mezclarse al universo)...Pero entonces reparo en Etta James y esas viejas cartas de amor que bueno, tengo por montones, y suspiro y respiro y me digo, te digo, perdón, estoy desvariando, solo quiero salir a caminar hasta sumirme en la tierra con mis pies horadando el asfalto, y en realidad debo...total, ya no hay a dónde volver ya veo, cuidate mucho, enciendo mi cigarrillo matutino y te digo adiós con un besito aunque me lo esquives y rehuses, sé que su espíritu(del beso) llegará a tu piel y más adentro, yo ya me voy, el dinero lo recibirás el día sabado 16, envíame la cuenta porfavor, no voy a ver Morgan hasta que lo crea conveniente, además no te molestes, que lo vea él, vayan haciéndose la idea de cohesión, de asociación familiar o qué sé yo. Chao Eli, siempre lo sentiré mucho, te deseo lo mejor, adelante, vive!


22/04/13

Morgan: 

Hijo, amado hijo, el saludo por el onomástico o el abrazo, tanto como el regalo, ves que también les solté la rienda. Sin embargo sé que nuestros lazos superan lo racional, pero bueno, qué más puedo decir, sabes que le sigo dando a la guillotina, sientes, yo también recrudecido en el sufrimiento; no debo decirte estas cosas, no debo, tengo que, ya no sé, a tu madre le morí antes de la víspera y en su viudez mi tortura halló ocasión perfecta para decirme, allá están las otras, pero al final: lacerado!, demenciado!, hijito hermoso, miradita de miel, persígueme que me río, o te digo esto sin permitirme la duda...maravilloso hombre que a su madre le valió la resurrección y al padre, bueno, no puedo asignarte valor alguno, así como no puedo saber, ni podré hasta ya no sé cuándo, ni cuánto la magnitud del impacto de la partida de tu mamita Betty...no recordarás nada sobre ella, tal vez lo que te digan y refieran no haga sino desdibujarla, y no por la veracidad o su contrario, sino porque nadie puede interpretar la grandiosidad de una persona a cabalidad, ni el recuerdo basta, todo asola cuando lo piensas, o lo pienses en tu caso, lo único real, verdadero si se quiere, es que con la muerte se acaba todo, todo, no hay más, de ahí la importancia que la gente le atribuye a la vida cuando ésta se perfila hacia la muerte, o la roza. Yo era piromanito, cuando tenía cuatro o cinco, si no mal recuerdo, mientras tu abuelita se iba a trabajar en la fábrica de galletas, (6 a 6 imagínate, nunca tanto...traía leche fresca que con las galletas de agua comíamos en silencio, muchas veces impregnados por la atmósfera clonflictiva, pues el trabajo duro hace de las personas, seres propensos a estallar o a llevar la espina en el talón más allá de su voluntad, anclado muchas veces en nostalgias ancestrales, abuelos, tíos, qué sé yo....estoy libre de todo eso, cuando te haces montaña, el único ojo que se te otorga, mira hacia el cielo, de manera que algunos llegan a no ver sino puro cielo...hueles a cielo hijito, yo te olí en verdad, desde adentro, hueles a cielo, yo te huelo....emvuelves sonriendo, yo te veo incluso irte cansado o aburrido, pero convencido del concepto que represento: papá...hubiera querido ser mejor...´ta mare.....) Tengo tu regalo, pero quisiera pedirte que levantes la cabecita cuando camines hijito, ya habrán épocas donde no podrás evitar el peso de tu vida y te irás inclinando irremediablemente entre pelos blancos y mirada obtusa y seas menos intolerante que yo, solo eso, gracias...Pero ese es otro tema, pensarás, como me dijo tu bisabuelo cuando le contaba mi cuento sobre un viejito que se moría de viejito, todo enpequeñecido, arrugadito hasta lo intolerable, extraviándose entre los cobijos de su cama.....ese es otro tema, qué profundo si lo ves por acá, sí, por debajo de la mesa, o sea, él viejecito diciendo que la vejez y muerte evidente le parecía otro tema indigno de ser referido en essas circuntancias, mejor dime si te gustaría tener una bicicleta, me dijo, y yo, pues fascinado, ¡una bicicleta!?, claro, más que seguro que lo quería, abracé al abuelo, volví donde mamá, al colegio, crecí, enflaquecí más, me senté en un parque, recordé el día, tu cumpleaños, hijo mío...que fuera a verte si quería, no quiero ser un espectáculo, no quiero exhibirte, qué digo, patrañas. Un fuerte abrazo mi sangre. Resisistir. Strong Ville. You come. 

23/04/13

Ya para qué, quiero morir en paz por favor, no voy a dejar rastro, lo siento, no creo que pueda extrañarlos, creo que nada se puede desde allá (no mami?) Bueno, todo fue muy bonito a pesar de todo, todo, hacerte mi amante, mujer, madre, amiga, enemiga, ser humano que no pude seguir, o dejar alcanzarme, mi hijo, mi hijito, nunca mejor sin ti......mi vida fue brillante, pero agotó su combustible, por que además fue agua, fuego y tierra para la idea sublime de construcción de un mundo mejor, donde tan solo despertar aferrado a un cuerpo caliente y al que además sientes querer, sientes necesitar....o un huevo frito en la madrugada de la vejez, crees q no pensé en eso?, salieron mal las cosas...conmigo....de hecho....pero no más....ya no quiero engañarlos más, yo ya no quiero esta vida Elizabeth, si la soporté estos 25 años fue por que en fin, los pretextos compitieron entre sí...pero ya un ganador, quién mejor que la de su defunción......nada mejor...............la soledad? jajajjajaa, puta madre.............Me cuesta mucho escribir, nada más mover las manos en momentos como este es tan azaroso como despertar cada día, es cada vez más negra esta noche, no que ya iba amanecer?.... olvídalo, ya estaba muerto de todas formas.....dile a Morgan que fue por SEPUKO, él comprenderá......










PEGA EL SALTO EL CHAKAL

¿Debo entender los mecanismos de funcionamiento del proceso de enloquecimiento o solo dejarme llevar? se dijo el Chakal una vez arribado a Ciorán por la mañana, a Pessoa al mediodía, y a la Vía expresa ahora, la noche. La plaga de hojalata disparándose en todas direcciones, el ruido ejecutando su sinfonía final por todas partes, finalmente había logrado vadear las semanas con sus días y noches bien respiradas a este punto desde donde la ruta otra vez se bifurcaba. La poesía reciente descubierta de chilenos ennegrecidos por su melancolía y sobrevivencia lacral, y contundentes en su expresión habían cautivado la resina de su sensibilidad, era todo decidió, todo cuanto cabría en el bolso, de lo contrario el peso de tanto mundo, tanta vida, dificultaría el resto del viaje. 

Fueron los mejores días desde la perspectiva humana, sano, reluciente, sin hojeras y con la satisfacción efímera de un trabajo y serle útil al mundo. Error, ¿a qué mundo?, a nadie, los últimos días había descubierto que el mundo como concepto no existía al margen de lo que uno toma de él o pierde en él; en ese sentido, las interminables horas subido en un microbus o parado en una esquina o dentro de una librería tratando de engañarse y engañar al resto y a sí mismo con el propósito de vender lo que consideraba por naturaleza propiedad común del resto de seres, los libros; harto de pretender interpretar su actual papel a cabalidad, olvidando su naturaleza de zapato para ser guante por decirlo así, por eso este punto crítico, producto del silencio ensordecedor y creador de fantasías de lo más esquizofrénicas, todo eso gestó el plan maestro, que aunque impreciso como la niebla de invierno, una línea a seguir entre la bruma de pensamientos precipitándose y eliminándose entre sí antes de su realización y quiméricas de sumarle raciocinio, un plan que sonaba así:

La confluencia de varios ríos, una cabaña abrigada y ventilada cerca del pozo point/ grabadora para las canciones lamento jolgorio reflexiones poemas y listo, una escopeta boleto para la caza, un sin retorno viaje al nunca jamás... Eso, no había que pensar, solo actuar, era el requisito, cerrar los ojos, apretar los puños y pegar el brinco, pegarle duro al vacío, para siempre...

Ahí va entonces, acá se queda la figura, la silueta del hombre, del gusano del genio o lo que chucha sea!, salta!

jueves, 2 de mayo de 2013

Constitución/Reconsideración

Creo que muchos de los planes que se me ocurren cuando la fuga es lo único que mi cuerpo siente que debe hacer para conservarse vivo, se concretan una vez que los hilos que todavía me sujetan a algo, se quiebran a voluntad de ellos mismos, es decir, los hilos. Hoy fue la lectura de una carta a mi hijo y su madre, que los quería a ambos y el recuerdo/añoranza de una caricatura.
Sé lo doloroso que debe ser constatar la permanencia de cierto sentimiento que si bien ya no es tal, todavía crea ese espectro en la mente de quien ahora se halla dolida, sobre un verdadero sentimiento, o sea que debo seguir amando y por ende engañando al mismo tiempo. Me pasa lo que con Juárez, un viejo amigo de los arrabales, cada que su mujer le objetaba el por qué de sus poemas que una vez escritos, escondía bajo el colchón, objeción que en Juárez determinó el éxodo de su vida hacia latitudes un poco más adecuadas a su condición. Se trataba de Ciudad Constitución, la actual Sodoma de muestro país, a donde había dado él cuando sus fuerzas no dieron más para con su  mujer y sus reclamos de exclusividad.
 
Ni bien hubo llegado las cosas se le presentaron de manera tan inusitada que jamás pensó que le saldrían así. Un trabajo la misma noche que llegó, atender a los clientes en un club nocturno, y a la mañana, luego de establecerse en algún hotelucho, el día se le presentó como la oportunidad en forma de horas prolongadas llenas de intenso calor y escotes provocativos de mujeres y hombres que bien o mal, parecían felices de estar al borde del abismo y la gloria, de la vida y la muerte, conviviendo con las balas del narcotráfico y el follaje de la jungla.
 
Fueron los días más extraños de su vida; días sucediéndose uno tras otro como las estaciones de un tren en dirección al infierno o inclusive más allá. Finalmente, una mañana de junio, casi cuando su cuerpo no daba más ante tanta ingesta de tóxicos, que descubrió el verdadero motivo de su estancia en tal lugar. A orillas del río Palcazú, en el extremo oriente de la ciudad, bajo la enorme piedra que los pobladores llamaban Wanka, halló, entre los traspiés de su borrachera y el lastre de sus heridas a causa de la gonorrea, el portal.
 
Para entonces, la novela ya había arribado a niveles desde donde sería imposible cogerle otra vez la rienda, se auto escribía a través de su cadavérica mano, pero nada más, la mente del autor se mimetizó con el del bolígrafo y juntos contemplaron extasiados cómo algo en apariencia tan libre de la realidad, cobraba vida y hacía un forado en esta realidad, para invitarle a pasar o solo registrar en el último segundo de su vida, el poder de la literatura. Quizá fuera demasiado tarde, pues el cuerpo y mente del autor ya no dieron para más, y es en este punto donde mis fuerzas se quiebran y ceden al empuje indómito de esa presencia, de ese portal, de ese universo, al que arribé con plena convicción de mis facultades y los riegos que implicaría seguir en su búsqueda.
 
Entré pues, desnudo y sin uñas ni pelo, afeitado hasta el último de mis vellos y embadurnado por el estiércol de los Ñus que abundaban por esos lares, animales míticos de cuernos enormes y mirada siniestra. Su sangre mi bebida, su piel mi ajuar, sus heces mi crema, y el discurso o palabras rituales brotando de sus bramidos y de mis estertores...salté, caí, caí, caí, perdí noción de todo...
 
Desperté hace un minuto, constato la veracidad del evento, las cosas no han cambiado, sigue siendo el mismo mundo, pero oh sorpresa, ya no soy yo como me recuerdo, tengo plumas y garras y pico de acero, espero junto a mi cueva la caída de la noche para cazar, un ave rapaz dirán algunos, un hombre capaz diría yo, pues en cuanto mis labios, que parecen pico de águila, pronunciaron la primera palabra, todo el mundo se detuvo a mi alrededor, como extasiado de la maravillosa llegada de un ser de otra dimensión. Fui mesías, satanás, todo lo que puedan imaginar, pero solo hasta corroborar que la novela, tal y como la hube escrito, era lo que nuestra realidad llamábamos Oxígeno.
 
Mis palabras circulando cual sangre por las venas del aire, de la tierra, del fuego, y yo en medio, o en todos los extremos como el guardín emplumado de ese misterio. Nunca, lo que es nunca, permití al tedio volver a mi mente, y así, blandiendo mis alas, recorrí eternamente los límites de mi fundación, de mis dominios, hasta cierto día hallar bajo otra piedra la salida...Realmente deseé no haberla hallado, pero o fue así, pues antes de darme cuenta de lo que sucedía, ya había vuelto a saltar hacia el otro lado, y ahora me encuentro otra vez en Ciudad Constitución, desnudo y cual vómito de dragón...retozando, soñando, intentando retomar mi condición aérea, pero por más que lo intento, no pasa nada, y el hambre y los mosquitos, y el calor y las ganas de levantarme, contradichas por mi nueva condición, carachama de los ríos, horrible efebo acuático de rugosa piel y morbosa belleza de coraza dura y afilados dientes...decidí nada río abajo, hacia el mar, quizá desde allí podría hallar otro portal o simplemente perder noción de mis realidades anteriores o qué sé yo....

martes, 23 de abril de 2013

NEW GOOD BYE KITTIE

Adiós Lisbeth. Ya me voy. Nada me ha satisfecho como un instante de seguridad por tener los pies sobre la tierra, y no levitantes como siempre...Mis castillos de arena se fueron al carajo, he vuelto sobre mis pasos buscando un lugar, un punto donde echarme y olvidarme de todo, pero no hay ninguno, todo ha sido una mierda, puro desacierto, puro mentalizar positivo, anoche te oí sabes...desde mi locura caótica, te oí, sonaste a silencio, el redoble de tu perfume y la estela de tu nombre yéndose, haciéndose suspiros que pronto desaparecieron....

Con Humberto confirmé algo enhorabuena: hallarlo al acudir a su llamado de auxilio a las 2am, puro magnetismo tóxico, en un estado bastante parecido a lo que se llama imposible: desnudo en la azotea, saltando la fogata hecha de los muebles de su casa....ha enloquecido totalmente.....me dio la última de mis penas y solo atiné a sonreír complacido con la concreción de mis expectativas, gracias y por culpa de este camino, uno tiene la posibilidad de ver la mierda detrás de lo que superficialmente ves...Mi pie siempre  dubitativo supo más que mi emoción ciega que necia trataba de embadurnar la fachada del muro de los lamentos, sobre el por qué de esas palpitaciones con respecto de mí, de ti, de lo que podría yo hacer o dejar de hacer, o ser, una mierda Lisbeth....no lo logré....desde los 7 que me fui al colegio y empecé esta carrera contra la soledad, contra la resignación, he notado que me salí del circuito de competencia, perdí noción de todo lo que vine a hacer, si estoy escribiendo es porque de no hacerlo el moho borrará mis dedos...mis ojos ya están secos, mis labios...un tajo bajo la nariz.....feo?,jajaja, si supiéramos qué es bello podríamos saber de lo feo, pero esa cuestión ya no atañe a cuerpos sin savia....sin sin, sin...............Humberto me dijo: eso que veo que hubo alguna vez en tus ojos, ves que tampoco yo lo tengo?, y aun así podemos contemplar extasiados, sin apuros ni rabia ni sentimientos ajenos, el espectáculo de la miseria humana, desde la miseria misma, desde lo humano como central nuclear 
...animales?....salvajes!.... No bastó un cuerpo, nunca bastaría...... Estallarlo fue digamos, lo peor, lo mejor?, para quién.... pura mierda, preguntas, respuestas, afirmaciones, sentencias, me dejas, te dejo, te vas, me voy, vuelves, vuelvo, miras, desmiras, amas desamas y siempre, siempre, habrá sobre la ignorancia de la gloria, de lo eviterno, un pedazo de mí, un instante de mis palabras buscándose entre sí....confundidas pero radiantes de poder.....nulidad....reducción....bueno, se acabó el show............BE HAPPY...........Por cierto......Ciudad Constitución te dice algo?.........ya te dirá...........tssssss. cerritos, callecitas, gentecita, libracos, amorcitos, no basta, no basta.......................escritorcitos, jajajaja, nada existe, todo un vil engaño, todo era mentira, todo, me llamo Ronny, tengo 26 y estoy muerto desde hace 5.....te maté cuando llegué ese viernes a casa y comprobé lo inútil de la rehabilitación, y de todo lo que nos interesó..., no lo recuerdas?.......ahora vas a llorar, implorar....vas a gritar, mira, te voy a dejar sola, apagaré la luz, no volveré nunca, te pudres acá, tus  huesos también, sobre el cemento, sin sepultura, ah, y antes que lo olvide,....yo también te amo.......

miércoles, 17 de abril de 2013

SENTENCIA




Para Jaav Pierre, Reptiliano nato

Ya no había segundo en el cual dejara de pensar en lo que experimentaría y seguiría al morir, con tal ahínco que le daba miedo incluso dejar de hacerlo, creyendo en vano que tal evento podría tener una oportunidad con el fracaso, es decir, con su no muerte. Albergando en su mente tal pensamiento que le infundía algo de sosiego y morbosa esperanza, como si viera  a su esperanza de supervivencia esbozar una mueca sonrinolente; pero por lo demás era inconcebible separar de ahora en adelante a la muerte de sus planes más cercanos, no gozaba más de la irresponsabilidad general que tiene la gente con su no muerte, tendría que enfrentarla como en un duelo al que iría sin arma alguna.
Lo trasladarían muy pronto al penal, solo era cuestión de que lunes llegara con su habitual modorra para que el rechoncho y calvo juez dictaminara la sentencia final, mientras tanto sus manos inquietas iban de la banca a sus pómulos, de su cabeza al muro y luego a encontrarse entre ellas y frotarse vehementemente en pos de calor, sosiego o quién sabe qué aparte de hacer dilatar el tiempo hasta desaparecer de su percepción, cosa que sería mejor en su situación, donde cada segundo transcurrido era una puñalada a su equilibrio mental, su mesura, su cordura… era insoportable, sentía estallar una bomba de clavos dentro de su cabeza
La lluvia parecía arreciar violenta allá afuera, pero él no podría verla nunca más, moriría además sin poder embadurnar sus botas con el glorioso barro poblano donde sus ancestros se anclaron hasta su generación. Esto era la fatalidad absoluta, de modo que no era perder la casa, o el trabajo, o la mujer, se trataba de la libertad, y claro, también estaba la vida, pero sin libertad, de qué servía la vida más que para sentarse y podrirse lentamente. Lo más preciado del hombre es su capacidad para desplazarse, hacer y ser lo que él decida, pero en el forzado encierro, justo o no, desaparecía el derecho inherente a la condición humana, todo se tornaba absurdo; ya no tenía sentido ni siquiera soñar, mucho menos hacer planes, o tan solo imaginar, nada tenía el más mínimo propósito o chispa de voluntad, el futuro hecho pedazos, la certidumbre del final aclarada al punto de dañar la conciencia.
Le dirían lo inapelable, su condena, y para entonces, lo único que tenía pensado como escudo ante la desesperación, era mostrarse indiferente, con un gesto de total desapego por cuestiones definitivas como ser sentenciado a ser ejecutado, gesto que incluso podría tornarse soez insulto a quien osase preguntarle sobre su crimen, como si no importara nadita saber que morirá sin más consideraciones que decírselo frente a un jurado y demás gente que nada tiene que saber al respecto. Sin embargo el miedo que parecía invadirlo totalmente desde los pies hasta la coronilla, le hacía temblar, sudar, llorar a mares, transportándolo con la memoria a los brazos delgados de su padre que constantemente se obstinaban contra las cuerdas de una guitarra que jamás lograba arrancar sonidos gratificantes almenos para sus oídos,sus juegos que constituían un légamo misterioso al disfrute de cualquiera, inclusive los suyos, saltar como cabra sobre raíces gigantescas de eucaliptos arrancados del todo para la construcción de carreteras, o arrojarse discos de plásticos aludiendo a viejos juegos mayas; también sus enseñanzas durante sus travesías en el campo, sobre cómo algunos insectos iban dejando algunos hábitos para adaptarse a otros, debido a condiciones incluso menos favorables para ellas a causa de los obstáculos que solía fabricarles él mismo, como ponerles un bidón de ácido al goteo cerca de sus guaridas, obligándoles a bien mudarse o tolerar la sustancia y hacer de ella hasta su alimento; le mostró grillos que nadaban en kerosene o sapos capaces de soportar explosiones de hasta cincuenta cuetecillos en su boca, tan solo recubriéndolos con una delgada capa de silicona líquida. Recordaba también cuando juntos lanzábanse a cazar pichones con perdigones lanzados con propulsores caseros, o su casa de adobe de la época colonial con tejado ocre, donde recuerda halló una curiosa ave de la que a nadie dio mayor razón debido a lo extraordinario de su rareza, esto en parte porque su padre permanecía si bien la mayoría del tiempo atento a sus deberes de padre, asistencia y esas cosas, a veces parecía ensimismarse y se encerraba en su habitación durante largas horas en las que el mutismo absoluto asolaba la atmósfera dotándole un perturbador sonido agudo más allá de lo perceptible, pero dañino, como si con electrodos perforaran la cabeza de oreja a oreja; y también porque  en su niñez el contacto y descubrimiento de seres ajenos a su cotidianeidad le eran tan frecuentes que consideraba que los misterios del mundo eran tan habituales como la llegada del sol cada día, no poseía la delgada telita que cubre la visión normal del mundo tal como real y alternamente los es, asumía todas las posibilidades ilimitadas de realidad comoverdaderas, se las creía todas por así decirlo, consideraba extraordinario la simple apreciación de un tornillo desencajado de su cavidad, le parecía maravilloso poder contemplarlo, metálico, ligeramente torcido, con sus ranuras finas y su aspecto corroído, sumergido en la madera casi hasta la cabeza, como si se tratase de un sujeto tratando de salir de alguna ciénaga, a punto de sacar los brazos y estirar la voz para pedir auxilio.
Con esta, digamos cualidad, en materia de animales, solía hallarlos a todos tan extraños que la fascinación era lo único que su mente y cuerpo experimentaban ante cualquiera que pudiera presentársele, por eso cuando una tarde sombría en la que no pudo echarse a andar entre los densos matorrales para cazar con su resortera cualquier cosa que se moviera entre las ramas, o hurgar con narices y todo bajo las piedras o entre los recovecos más insólitos, se le ocurrió subir al tejado e ingresar al palomar, desde donde parecía surgir desde días antes los chillidos de algo que definitivamente no era una paloma; así, empecinado en saber a toda costa de quién se trataba, alargó su infantil cuerpo y reptó vigoroso hasta chocar con su cráneo contra el límite del palomar, donde la oscuridad era absoluta, precisa para darle utilidad al tacto y la valentía, pues era tan posible hallar al misterioso ser como dar con una peluda y venenosa tarántula que podría hacerle pasar un mal rato de dolor intenso.
Como quien busca sus zapatos en la oscuridad, palpó en diversas partes que su ubicación le permitía, y luego de estrujar plumas, excremento de palomas y uno que otro pichón muerto, se dio con una extraña forma de diamante, de consistencia corrugada y áspera, era la terminación que conducía a través de una especie de manguerilla, más parecida a una pata de ñandú, hacia algo mucho más grande y extraño. Confundido, porque miedo jamás aprendió a sentir, salvo cuando su padre se encerraba y creía que la soledad lo devoraría cuando ese no sonido se iniciaba, haciéndolo humo y perdiéndolo en lo desconocido, decidió ser prudente y retirar la mano y darse para atrás, evento que hubiera aliviado a cualquier padre, mas no era su definitiva decisión, pues una vez liberado del palomar, armóse de picahielos, soguillas y linterna para volver a la misión que le permitiría saber de quién se trataba aquella cola, pues estaba claro que lo era, el rabo de algo que pronto descubrió.
Logró saber sobre el hallazgo, a juzgar por los detalles palpados, que se trataba de un Dimorphodon, extraña especie de dinosaurio volador extinto hace millones de años. La sorpresa era tanta como lo era su fascinación, por consiguiente depositó todos sus esfuerzos en documentarse más acerca del animal para cuando le diera caza, saber qué clase de mascota criaría en adelante. Decidió adoptarlo, no había otra opción, la única forma de hacerle afrenta a la soledad era inventándose hallazgos e inclusive creándolos, y si sucedían en realidad, mejor, Él adoraba a los dinosaurios, es más, sintió en adelante que en el fondo era uno de ellos camuflado en el cuerpo de un niño, esto último le producía sendas exaltaciones del ánimo, sentía que llegaría su momento de salir de su caparazón humano.
Se informó que una tal Mary Anning, allá por el siglo diecinueve había hallado cerca de su casa los fósiles de uno de estos animales, acerca del ejemplar hallado por la inglesa señora, decía el libro, teníaun metro y cuarenta centímetros, databa del periodo jurásico y líneas más abajo uno que otro detalle sobre su fisonomía, como que tenía el pico bastante similar al de un tucán gigante y que con sus garras lograba asirse de las rocas mientras no volaba; imaginó un gigantesco cocodrilo pegado a la pared de su habitación, enjugado en sudor por no lograr trepar a causa de las baldosas sumamente lisas, a donde él dirigía el chorro de su orina desde su camarote, sonrió por la ocurrencia.
El ceño se le contrajoabruptamente al releer la época de cuando existióel primitivo ave; eran tantos que bastaba recapacitar en los que la humanidad llevaba sobre la tierra para sentirse insignificante, y volviendo la mirada hacia el cielo raso, donde seguramente estaría el dinosaurio, comprendió que su hallazgo era tan insólito como los huesos de un tal cristo de dos cabezas o el cráneo perforado de un australopitecos muerto a quemarropa por un gatillo fácil del futuro. Entonces, cerrando el libro, cogió otra vez sus herramientas, constató la ausencia de su padre y emprendió nuevamente la subida al palomar, esta vez a cogerlo y hacerlo su mascota.
Pero como cuando se tiene un exquisito pedazo de mujer jadeando extasiada, a instantes de lograr el estallido y se es brutalmente interrumpido por el inminente despertar, así de grande fue su frustración cuando llegó al lugar y buscó con tal ímpetu al dinosaurio, sin lograr hallarlo incluso cuando consternado decidió deshacer el tejado de esa parte del techo para agotar posibilidades de escondite, no podía creer que a quien trataba de coger no era lo que había creído, sino su padre en persona, desnudo y contorsionado al punto de tener todos los dedos del pie metidos en la boca, excretando a raudales una materia viscosa por los ojos. Está envenenado pensó.  Qué será de mí, pobre huérfano, pensó fatalista.
No tuvo tiempo para saber qué pasó o porqué estuvo allí su padre en lugar del dinosaurio, o si efectivamente el envenenamiento lo mató o qué, lo cierto es que una vez enterada su madre del evento mediante una desesperada llamada del niño, escandalizada y convencida de haber tenido la razón siempre con respecto del gran error que fue ese hombre, no solo para ella, sino ahora para su hijo; rauda acudió en su búsqueda y se lo llevó ipso facto. Que se lo coman las ratas o las palomas o lo que sea, vociferó la implacable mujer mientras tomaba  a su hijo de la solapa de la camisa y lo introducía a su automóvil con rumbo a la ciudad donde ella vivía y de la que aparentemente huyó el padre. ¿Huyó?, se preguntó el niño, cómo no se le había ocurrido antes semejante hipótesis, quizá a causa de la influencia hipnótica del silencio perturbador que emitía su vástago desde su encierro.
Hubo juicio, el padre no hubo muerto, pero tampoco se supo qué le pasó en el palomar; todo el proceso legal lo ganó la madre aduciendo que el padre era el perfecto modelo de fracaso a seguir hacia la decadencia y desbaratamiento de una vida llena de expectativas como la de su hijo, aparte de ser un maniático y loco. Llevándoselo luego al extranjero para hacer de él cualquier cosa, menos algo que tuviera que ver con lo que fue o quiso que fuera su padre. Lo del dinosaurio quedó sepultado con la tierra del olvido selectivo del muchacho, quedándose tan solo con lo bueno que hubiera sido criarlo y volar en él de no ser por la irrupción de su padre; a lo mejor se lo comió, pero ¿un hombre a un dinosaurio?, quién sabe qué misterios ocultaría su padre tras su  silencio filudo.

Sin lugar a dudas la mujer tuvo de qué jactarse frente al mundo pasados los años, había hecho de su hijo un mojigato y títere de la gente tuerca racionalizada hasta la necedad, nunca dejó que nada referente a su padre ejerciera sobre él influencia alguna, se obstinó ilusamente en alejarlo lo más posible de su memoria infantil, llenándolo de frivolidades y superficialidades propias de la incivilización occidental y luego, cuando el muchacho dejó de serlo pasando a ser joven, notó que la barba oscura forestada en el ochenta por ciento de sus mejillas, más el rasgo sombrío en su mirada y su encorvado y lento andar, sugerían que a pesar de todos los esfuerzos maternos, la herencia genética pareció primar. I
Igual de idiota que su padre, sospechaba que pensaba su madre mientras se marchaba de la casa que decidió dejar una vez que ellaconsiguió un empleo para él en el edificio de ensamblaje de computadoras. En adelante la frecuencia de visitas fue dilatándose al punto de no verse en meses, años, finalmente, cuando una mañana le avisaron de una llamada urgente, el muchacho hecho adulto caminó como queriendo evitar dañar el piso con sus insufribles y medrosos pasos, la mirada encajada en los cuadrados que poblaban el piso, en las gradas blancas que conducían al locutorio, en las paredes llenas de cuadros de gerentes y sus familias, de fiestas, de congratulaciones, de festejos, hasta en las espaldas fantásticamente blancas de sus colegas, también en el vacío que parecía gobernar en cada espacio de las oficinas de la empresa, hasta que al llegar supo que algo tenía que ver con su madre, y nada más coger el auricular deshizo sus dudas y concretó sus sospechas.
Lo sentimos y le ofrecemos nuestras más sinceras condolencias. Lo sé y gracias. Fue todo cuanto se conversó, colgó precipitado y contrario a la mirada de quien pudiera estar  observándolo, enderezó la espalda, resopló y escupió ufano sobre un gran cuadro del gerente general una plasta casi sanguinolenta de esputo que resbaló urgido a lo largo de todo el cristal que recubría la fotografía donde un rechoncho hombre posaba luciendo la medalla al mérito otorgada por el presidente de la nación años antes.
Fue cuando realmente retomó su vida, como si despertase de un prolongado aletargamiento que se extendió desde el rapto, porque así lo consideró él a partir del primer año de convivencia con su madre, ante la indiferencia gélida y falta absoluta de interés en nada más que el sonido de sus peticiones básicas: hasta ahora cuando quitándose la chaqueta visualizaba evocando la figura de su padre, de su casa en medio de la nada, de sus veladas de lenta e hipnotizante tertulia a la luz de una vela negra, del humo de su pipa, de sus desmesurados pies sumergidos en bateas, dejándose cortar, o mejor, comer las uñas en pura complacencia por ciertos pececitos orientales, ya que ni uñas tenía, solo carne pelada en la punta de los dedos y unos extraños callos que sobresalían como huesos curvos, o mejor, como garras de gavilán.
No tuvo que decirle a nadie, total, tampoco les interesaba a juzgar por la manera como sostenían sus conversaciones, todos con miradas evasivas, haciendo cualquier cosa mientras alguien les hablaba, menos conversar como realmente se hace, mirándose de frente y con interés. De modo que dejando su guardapolvo sobre el escritorio, marcó un número, pronunció un sí casi inaudible, como para evitar despertar a toda esa bola de robots adormilados, y colgando con la misma delicadeza, oteó en su derredor buscando un posible espectador, mas nada, solo cabezas negras estupefactas, todo perfecto para proceder con su decisión.

La autopista se hallaba desolada, con ciertas alimañas cruzando suicidas de lado a lado, su mirada recaída sobre la línea en el horizonte del asfalto, donde parecía que el fuego fatuo emergía insólito del barro mecánico con que se hacen las carreteras, recordó alguna improbable borrachera que tuvo con anisado, en la que miraba todo como a través de ese fuego fatuo, pensó seguir deslizándose en esos recuerdos cuando a los lejos un camión petrolero se avecinaba a toda velocidad, estiró la mano e hizo autostop, el conductor se detuvo, le requirió unos centavos a cambio del servicio, éste aceptó y con su valija llena de algunos papeles y una que otra prenda depositó su cuerpo en el roído asiento del copiloto. Charlaron de temas triviales y sin norte ni pulpa, se hizo la noche, a la mañana siguiente, cuando el claxon estridente de otro vehículo le hizo despertar, comprobó que arribaban a su destino.
Bajó del camión dando un grato apretón de manos despidiéndose del conductor, y al pisar el suelo se dio cuenta sin creerlo que sus ropas le colgaban como las carnes a un leproso, y su sombra se proyectaba pequeña, como la de un niño, ¡un niño! y al moverse y enhebrar los pasos comprobó que los zapatos se le caían de grandes, entonces sí se le ocurrió que algo sumamente extraño le había sucedido, como con el dinosaurio y su padre, ahora era él, otra vez niño.
Despojóse pues de sus prendas, y desnudo, con la maleta inmensa tirando de él, corrió raudo a la casa paterna; corrió es un decir, ya que a cada paso que daba se detenía a descansarpensando con más pesadez en su padre, a ese paso llegó cuando la noche cubrió con su antifaz el rostro de la tierra. La casa lucía igual, solo que con más arrugas y canas, los aleros exponían su esqueleto y las ventanas y puertas despojadas de color, exhibían grueso polvo y entrañas mobiliarias en total abandono. Detenido frente a ella, el otra vez niño dudó por un instante en hacer algo más, pensó volver a la carretera y enrumbarse a cualquier otro sitio, pero recapacitando en su actual mutación, le sería imposible valerse por sí solo, de modo que lo único era entrar. Mas cuando se dispuso, oyó que alguien lo llamaba de alguna parte a gritos, como tratando de evitar que haga lo que se disponía, volvió la mirada y halló a una niña de unos diez años, vestida de falda corta y blusa azul, haciéndole con la mano señales para detenerse, para esperara que le diga algo; el niño hombre se detuvo extrañado, esperando con la maleta junto a sus pies, hasta que en un par de minutos que duraron siglos, respiró abundante aliento de su interlocutora, quien no paró de pronunciar palabras metralla que versaban acerca de lo peligroso que sería para él entrar a esa casa abandonada hace tanto, y qué es lo que hacía un niño solo por esos lares, encima desnudo y cargando semejante maleta y mil cosas más que el niño hombre desistió en su afán de comprenderla y se dedicó exclusivamente a contemplarla embriagado por la fascinante belleza que la niña con su larga cabellera y sus mejillas rosadas irradiaba, mientras su melodiosa voz corroboraba semejante hermosura.

Los contundentes golpes de un cuerpo contra la reja y el concreto, seguramentede algún reo resistiéndose al inminente vejamen del cual estaría siendo víctima, lo sacó de sus recuerdos, detestó despertar en medio de la madrugada, por lo que se sentó impávido, lelo, percatándose gradualmente de su ubicación, sombras, luces pálidas, rechinar de metal, vagos rumores a lo lejos de voces, lamentos, risotadas, agonías. Y no, no soñaba, seguía dentro de esa horrible cárcel, a horas de saber su destino final de labios del juez. Resignado a estas alturas de la noche, pensando en que algo habrá de seguirle a la muerte, no cree que solo se apaguen las luces de la consciencia y ya, quizá haya algo más luego, quizá, mientras tanto, ante la imposibilidad de volver a conciliar el sueño, cruza por su mente a través de rápidas imágenes disparadas por su morbosa memoria, la niña de cabellera rizada y pómulos rosados, retorciéndose entre sus manos, dibujando horrendas muecas de dolor cada que sus labios y basilisca lengua calcinaban su infantil piel, y deseó no haber nacido, ansió la condición de una araña que justamente devoraba a una mosca envolviéndola en seda letal y chupándole la vida, sin embargo, incluso el insecto le recordaba a él mismo, es más, era la fiel representación de su acto, era insoportable ver incluso sin proponérselo, la recreación de su delito por todas partes. El remordimiento avasallaba su cordura, sus nervios, sumiéndole en segundos en oscuros pantanos de irreconciliable pesar, desde donde solo avizoraba el justo castigo que sería su muerte una vez dictada la sentencia.
No supo cómo retomar y asimilar las acciones recientes de su yo siendo niño otra vez, una vez dentro de la casa, y con la niña tomada de los cabellos, siendo arrastrada mientras con los pies no escatimaba en propinar sendas patadas a cualquier parte del cuerpo que inútilmente trataba de desasirse de sus compresas manos, curiosamente nada infantil quedaba en esos pies, ni en esa fuerza, ni en ese goce absoluto por sentirse poderoso, dueño de sus placeres y acciones, incluso cuando él mismo era quien actuaba bajo influencia de algo mayor, quizá un demonio, quizá un trauma, una vocación descubierta, puesta en evidencia, o simplemente un ser que despertaba regurgitado a la consumación de una vida.
Una vez atravesada la vetusta puerta de rechinantes y oxidados goznes con rumbo hacia el núcleo de la casa, pensó hallar a su padre, pero en lugar de ello, halló su verdadero yo pedófilo, desviado y enfermo sexual, el cual, sin miramientos de ningún tipo, le obligó a doblar la rodillas y postrarse a sacrificar en aras del crimen y la lujuria descontrolada, la inocencia y vulnerabilidad de una niña incapacitada de hacer otra cosa que chillar garganta en mano dejando su integridad sucumbir al estupro.
Cuando la prematura mañana asomó su cabellera por alguna rendija del claustro, imaginó una nave espacial destinada a cazarlo disparando misiles radioactivos en todo su cuerpo, sobre todo en sus genitales, pero no, otro día de brutal espera a la luz de sus torturas mentales. Aquel día no pudo mirar a la cara de ninguno que le dirigía la palabra, solo sus lágrimas enfrentaban el escrutinio con que las voces y siluetas se le dirigían, solamente su llanto pudo ser sincero con su caída sin estrépito sobre el piso sanguinolento y humedecido a punta de extrema angustia y desesperación; alguien susurraba: mátate basura humana, alguien que quizá fuese él mismo escondido tras su estructura ósea. Y así, pasadas las horas, las caras, las comidas y horarios, determinó que no había motivo alguno que impida su autoejecución en pro la redención de un alma atormentada por la realización de sus más oscuros deseos, un alma que quizá jamás supo a la siniestra familia que pertenecía, pero que sí deseó nunca haberlo hecho. Cogió sus pasadores, hizo una gran cuerda con ella, la ató a la viga de donde se distribuían los barrotes, e impulsándose con todas sus fuerzas trató de quebrar su cuello de golpe, sin embargo, al ceder el algodón a su peso, pudo notar horrorizado que estando con las rodillas dobladas y las manos pegadas al gaznate herido por la cuerda, en actitud de sumisión a un dios, su figura asumía la perfecta postura del dinosaurio que mucho tiempo antes halló en la casa paterna. Entonces el remordimiento dejó de ser su verdugo para dar paso al miedo a lo desconocido, el pavor de perderse en sus pensamientos orientados en saber si el animal existió, es decir, como lo recordaba, o si por el contrario, todo había sido producto de la confluencia de muchas casualidades a la vez, entre las cuales estaban el absoluto hermetismo del padre, la indiferencia de la madre, o su imaginación infantil exacerbada, casi surreal, no podría saberlo, ya que de pronto una ráfaga de metralla se cernió sobre él y sus ojos sin brillo, sus sesos devanados, alma corroída por la sensación de agonía, sus garras asesinas y patas de reptil volador posados sobre la enmohecida madera y roca que compone el suelo de ejecuciones del presidio, anulando y reduciendo a todo un héroe de la perversión y cobardía a mera carroña vertiginosamente pulverizada y cocinada a la pólvora.
Lo ejecutaron la mañana de hoy, su último deseo fue un vaso con agua helada, no pidió clemencia, por el contrario, instó a que el sufrimiento que debería dársele fuera con más esmero que las balas letales, y mientras los soldados empuñaban sus rifles, muchos vieron que tras esa silueta inofensiva y aparentemente humana, se escondía y traslucía la primitiva esencia y hasta apariencia del reptil come niñas que suelen ser algunos en tiempos donde la represión hormonal los convierte en despiadados artífices criminales de la ejecución y sometimiento alevoso de una infante.