miércoles, 26 de junio de 2013

Miercock

Tan solo era reunir ideas para hacer algo sobre psicosociales, echar un diente ensangrentado en pleno pasadizo silencioso y paralizado de un bus, o bajarse el  pantalón en medio de una calle regularmente recorrida, y cagarse sin más, y así por el estilo, pero al salir con el empeño alcohólico y bastante afectado a voluntad por la idea de una hermana y de ocho más, se fue haciendo tal empeño, vaho ennegrecido por la realidad retorciéndose hacia manglar, jungla de otra cosas como salir, ver, recordad, añorar, desear, desear, pasar a angustiar, desdoblar, redoblar el número de agentes del deseo.

martes, 18 de junio de 2013

A Caicedo.

Dile...adiós.

LO perjuro

Solo necesitaba la partida de ti Betty y el rechazo de esa basura de la que vine para decidirme, qué más podía quedarme, nada, ya lo acepto, por fin enfila su rostro lo definitivo, por fin algo justificará mi designio. Te acusó de adúltera; él, el mayor hijo de puta del mundo, y no solo de eso,de todo lo que fuera necesario para sentirse eximio de su asquerosa culpa; negado, reducido a una ignorancia como vengo siendo, no me queda nada en este mundo, ya nada, les juro que con su piedad y compasión me limpio el culo a medias, pues el resto lo guardo a la pestilencia que de mi culo emane en honor suyo, maldito seas!, te perseguiré hasta más allá de mis pesadillas de muerto, lo juro por mi madre muerta, lo perjuro!

viernes, 14 de junio de 2013

PARA QUÉ

Mami:

No sé dónde esté, solo tengo a mis dedos, mis ganas de evocarte, de decirte Kevin, despierta! y lo hice querido mr. Dumas, sabes que sí, al punto de no querer hacerlo más.....He dinamitado la bomba sobre el mausoleo de mis ancestros, para ahora jactarme de lo irresoluto de mi designio en esta vida, me di los grandes gustos, los grandes disgutos.



Me di cuenta hermana mía: la juventud nunca mira su reloj...y siendo yo la manecilla o menos que eso, para qué tratar de atraerla a uno.  Ahí está Robert Walser o mi buen  DUMAS horror.
Caicedo hijo de puta, dónde y para qué sigues estando??????????????????????????????????????

jueves, 13 de junio de 2013

Historia de un muerto explicada por mí, el otro muerto

La "Nostalgia de época" una vez más haciendo de las suyas en artistas del verbo, para el caso el gran Alejandro Dumas padre en sus cuentos venidos a más con respecto a una temática inusual en él: el horror gótico y hasta el gore primigenio. Motivado en gran parte por su contexto histórico en el que entre otras cosas estaba la Reina triste, o Muela de dios, como prefiero llamarla: la guillotina. Que le corten al cabeza! era todo cuanto se oía en todas partes según el gran Carrol, y pues no se trató de una hipérbole o metáfora de un grito de represión y aniquilamiento del sistema gubernamental de aquella época en Francia, sino pura y bendita realidad asquerosa y repugnante para quienes en esta época consideran que los derechos humanos y la moral (aunque dobleteada e hipócrita a más no poder) viene siendo los mismos desde la tierra dejando los mamuts por los homínidos mal o bien pensantes, como quiera que sea.
Las descripciones estilizadas y enriquecidas sobretodo por la herencia romántica de la Francia del siglo 17 (mucha huevada con las equis, uves e íes mayúsculas, a quién vamos a sorprender) y también, la más clásica del renacimiento como Dante y blablablabla... recrean, sino reinventan, las atmósferas, personajes, entramados, que de un tiempo a esta parte no tuve el gusto de leer. A lo lejos recuerdo de hecho que en primera instancia a Poe y por supuesto a Hoffmann, pero a diferencia de los anteriores, el mérito de Dumas creo reside en lograr a pesar de la advertencia de lo de alguna forma, recurrente en lo que serán sus cuentos para esta faceta agrupada en el texto en mención (Historia de un muerto explicada por él mismo. Ed. Cátedra, 2004), enhestar los nervios y la atención ante el desarrollo de la historia, conmoverse hasta una de dos: repudiar el texto por lo brutal o amarlo por lo mismo. Cosa de cada uno, en fin, un excelente texto digno de ser leído con una taza de ron en lugar de quaker en el desayuno cena de las tres de la madrugada o una calada a la antena durante el viaje eterno en el bus tumba de esta ciudad carroña. Buena Alex!, eres un genio indiscutible!

jueves, 6 de junio de 2013

NC

Mentiría si dijera que me hago al loco al tratar de contener la explosión por toda esta frustración. Si se trata de soportar en adelante eventos como los que hasta ahora voy sopesando, tolerando... no señora, no! renuncio, así no trabajo yo, así no vivo (Mátate de una voz, no vez, voz, o cállate los dedos;(/&()==?¡##$$&%//(()==??)(&%$$##) te diste cuenta que van cuatro jueves que sigues en lo mismo y nada?)...
Yo paseo, divago desvarío, hasta traiciono por ser aire, por ser viento, pero cargar a cuestas porque sí, porque no hay de otra, con la nada, con la rabia de plástico, con la depresión inventada y sostenida en  nada, no, yo no, es más, dejo la litera y la alforja libres y hasta limpias y libres de polillas, para que otro las use, sé que le serán de gran ayuda, de todas formas nunca los necesité, tal vez en un inicio a la litera, donde entre otras cosas deseaba, no salir más y hacerme sonido, mezclarme a la atmósfera y respirándome a mí mismo hasta luego de volver a exhalarme sin reparo alguno, desaparecer.


Todavía duele pensar en algo como es inevitable extender la mano ni bien llegas al centro del torrente del río, buscando de dónde asirte; todavía digo porque no tengo otro camino veo, inclusive esto que escribo y con sabor a queja, tarde o temprano, tal vez en unos instantes más o menos, desaparezca en su concepto de queja y se hagan silencio, la mejor figura de la libertad humana, la ausencia, y es que no siendo más importante el hombre cuando muere en lugar de lo contrario, por más que hagas lo que hagas, para qué chucha seguirle dando, ya no queda nada en la pava, son solo espasmos llamados buenamente: Buscadera. 
Ya comprobé que ni entre la grama, o bajo las piedras o entre las personas, queda nada, absolutamente ha sido consumido todo indicio de aliciente, estoy como Crank cuando su corazón ni con sexo electrhípico logra mantenerse autosuficiente; hermosa parábola para quien se tiró el suelo incluso antes de cobrarlo. Es finde mes y estamos misios, es mi día libre y estoy más prisionero, atado, comprimido, ya no quiero imaginar qué pueda pasar después, no hay desesperación de la que pueda excusarme para dejar de escribir, pero entonces se me ocurre: Y si escribir es la manifestación de aquella desesperación? Entonces querido amigo, amiga, padre, madre, tú que estás leyendo esto, y sin herir tu armonía en este lindo viaje, te digo, para que no quepan dudas,  NI CAGANDO.

martes, 4 de junio de 2013

Quiroga se las cobra toditas

“Año de César Vallejo y del Encuentro de Dos Mundos”

Evaluación final para el curso de Lengua Y Literatura

Rayados 


-SEMIÓTICA DE CONSTRUCCIÓN Y MÉCANICA DE REINVENCIÓN DESDE EL CUENTO “LAS RAYAS” DE HORACIO QUIROGA-

Por: Daphne Mendoza Padilla
 Tercero de secundaria

Citas y subRayas:

Se precisará un estado especial
Una vigilancia enfermiza de los libros como si aquella cosa lúgubre pudiera repetirse. ¡Los libros!...
Bajo y de pelo cortado al rape, que usaba siempre con botines amarillos.
El otro, encargado de los libros, era un hombre hecho ya, muy flaco y de cara color paja. Creo que nunca reírse, mudo y contraído en su Mayor con estricta prolijidad de rayas y tinta colorada.
Alquilado un caserón con sombríos corredores de bóveda, obra de un escribano que murió loco allá.
Poco después comenzaron, cada uno a su modo, a cambiar modo de ser.
La charla delirante, los estornudos de Figueroa, y cada dos días un fulminante y frustrado ataque de gripe.
El vendedor entre las tablas, y Figueroa con su pluma gótica.
Estaba cruzada en todos sentidos de rayas
Me miraron atentos; pestañeo rápido, pero se retiraron sin decir una palabra.
Comenzaron a enflaquecer visiblemente.
Cambiaron el modo de peinarse
Amistad recrudecida; juntos y sin hablar (como las rayas)
No había duda; estaban completamente locos, una terrible obsesión de rayas que con esa precipitación productiva quién sabe a dónde los iba a llevar.
Rayar a toda costa, como si las más íntimas células de sus vidas estuvieran sacudidas por esa obsesión de rayar.
Las rayas se cruzaban vertiginosamente, apretándose de tal modo al fin, que parecía ya haber hecho explosión la locura.
Y doblándonos, vimos en el agua fangosa dos rayas negras que se revolvían pesadamente.

Y para reforzar lo subliminal de mi propósito, a continuación, esto de Walser señor profesor:
Para el autor de estas líneas hubo un momento en que, en efecto, se vio preso de una terrible, de una espantosa aversión hacia la pluma, un momento en que estaba tan harto que apenas soy capaz de describirlo, en que, por poco que empezara a utilizarla, se convertía en todo un estúpido y, para librarse de este tedio de la pluma, empezó a lapicear, a esbozar, a garabatear.

 No es que quiera actuar como rayada, ya que el término en nuestro medio alude a un energúmeno en lugar de un artista fanático; pero bueno, he ahí mis consideraciones al respecto, lo resaltado es lo que me interesa, lo citado es para usted, es decir, para el curso, que aunque no venga al caso decirlo, ando al filo de perderlo por cuarta vez. Sabe, no tengo excusas para mis prolongadas ausencias, mi eterna ausencia en realidad, mas bien tengo argucias, así como lee; por ejemplo en casa, como usted sabe, las cosas no andan tan bien, por un lado, el que da al jardín, la habitación de papá lacrada por dentro y él encerrado desde hace seis meses sin que nada podamos hacer contra la niebla de humo que se empeña en producir quemando sus papeles, su ropa, sus barbas, sus heces, todo! Y por otro, el que da a la calle, la de mamá, donde no para ella de hilar, tejer, enhebrar, como sea que se llame esa necia actividad de hacer ropa, imagínese, ropa, ¿para quién diga usted? No es que el frío sea mi mejor aliado contra toda esta ¿violenta realidad?, pero de algo estoy segura, no voy a tolerar más el hedor ni las prendas ni una noche más, me largo hoy de casa, luego de clases, y ya que perdí también yo el sentido de esta evaluación, pues es obvio que a donde voy no hace falta aprobar cursos de literatura ni sentir frío, ni cosa parecida –no voy a morir si es lo que cree- , me voy al sur, tomo el autobús de las cinco y parto, antes una última cosa: ¿Verdad que Quiroga se las cobra toditas al infortunio a través de cuentos como ése?