La volviste a cagar como cuando estaba ella, con el pequeño detalle de que esta vez no queda respaldo o posibilidad alguna, todo se agotó.
miércoles, 27 de febrero de 2013
martes, 26 de febrero de 2013
martes, 19 de febrero de 2013
ALBUM FOTOGRÁFICO
Mi cabeza dura y blanca, silbando y tocando la cítara, sobre mi Vormed que crié desde cachorro, y junto a el spirrier y el ciervo de Hubber, el señor de todas las tierras de esta parte del mundo....estamos saliendo del centro de la fruta y el espectro se escandaliza por lo abrupto de nuestro proceder habitual, adentro las aves, el resto de habitantes de esta comarca y el ahorcado, nuestro mayor pesar y bienestar. Verlo estar ahí sin penas ni ganas de tenerlas, solo con los ojos cerrados y dispuestos a no abrirse sin antes podrirse y bueno, ahí estoy yo.......el de capa, exactamente, siguiente foto...
miércoles, 5 de diciembre de 2012
YUMA 2
Recapacite en la naranja negra cayendo escaleras abajo, y cuando la vi detenerse al pie del primer escalon senti como mi piel corrugandose se me hizo tan deliciosa que casi lloro de la alegria. Yuma no volveria, lo sabia a juzgar por la nada que dejo tras de si, de modo que habria que salir presto de aquel lugar, cogi mis huesos y el resto de musculos que me quedaban, que no eran muchos y sali por la ventana con un gran salto. Oi el estrepito del vidrio haciendose pedazos y los alaridos de la gente que me vio. No es que sea grotesco, o bueno, no tanto como quisiera, pero la gente que de un tiempo a esta parte reparaba en mi forma muy pocas veces podia hacer otra cosa que cagarse de miedo, repugnancia o que se yo.
Aterrice de la mejor forma sobre un arbusto de cicuta y desde adentro inhale el dulce aroma del veneno para reocnfortar mis sentidos, repare en mi ubicacion, y aspire con cuidado el aire para dar con la siguiente, una mujer de unos tantos años que bien podria yo dejarme caer en su tierna juventud llena de petalos verdiazules, la visualice a una distancia corta que facilmente podria recorrer a pata. Era de noche, de modo que no tenia porque cubrir mi peludo cuerpo ni mis pezuñas enlodadas; camine lento, aspirando el aire fresco del lugar como quien degusta un manjar, no es que me guste precisamente el campo, pero es donde mejor me siento, a veces con otros espiritus suelo tener contiendas desaforadas que terminan en mimetismo y siendo yo nemesis lacral, siempre me salgo con las mias. Hubieron veces de riesgo eso si, cuando algunos poblanos invocaron mi presencia para dañar a los suyos, pero que cuando acudi a sus viviendas de techos de calamina o esteras, se arrepentian o eran descubiertos y la cosa se tornaba un poco incomoda. Recorde por ejemplo a los Sanchez y su desvnecijada familia de pleito, de jaleo por terrenos; la gente de la serrania esteparia es muy peculiar, a diferencia de los costeños, ellos consideran un pedazo de tierra que para mi me sirve ni mas ni menos que cagadero, como valiosa, al punto de incluso matar por ella a sus propiso congeneres. Cuando llegue a tal vivienda descubri que la mujer destinada al sacrificio estaba a punto de estar lista para llevarmela -me fascinan las mujeres, debe ser por mi largo trecho de pertubadora hiel en torno a tal genero- la lloraban los que serian en instantes sus deudos, por lo que no me apure en bajar, respete por asi decirlo su dolor, estos humanos y sus sentimientos a veces hasta son contagiosos, y espere dando vueltas en el techo. Lloraban como porcos en castracion pero a mi eso no me inmutaba en absoluto, solo espere unos minutos que se me hicieron muchos, demasiados para seguir tolerandolos, y me impaciente y comence a pisar con mas fuerza cada vez, el metal retumbaba en toda la villa, los alaridos se incrementaron, a mi eso me gusto, y fui mas implacable, mas brutal, pise, salte corri, me arroje desde arriba saltando como suelo hacer cada que me invade la emocion de infundir terror. Entonces vi a un hombre, quiza el hijo, quiza el padre, no se, salio de la casita armado de gordas piedras de cantera, las unicas que suelen hacerme daña, no se por que pero cuando lo vi senti un poco erizada mi piel, creo que era por sus impecable haber en materia de maldad, era una especie de santo de esos que andan mamando falos de amabilidad, de honestidad esas cosas. Me vio, lo vi, senti su miedo crecer, y sintio el mio tambien, ambos nos detuvimos para examinarnos con detenimiento, entonces vi la primera piedra venir hacia mi, al recibi con los cuernos para ahcerla pedazos, pero sufri un daño considerable, pues como dije no era era cualquier piedra, entonces si me moleste, y saltando peor que antes hice un gran forado en el techo y en segundos tenia entre mis cuatro brazos a la señora cadaver que tenia para esa noche como cena, la tome y saltando mas euforico que nunca, me precipite sobre el hombre en mencion, tumbandolo y dejandolo en el piso vomintando espuma, sonrei por mi azaña, pero luego, en medio de la oscuridad, tuve que lamer mis heridas hasta entrado el alba, tenia magulladuras serias que jure vengar en cuanto sea posible.
De eso ya cuatro años, ahora no dejaria que anda me pasara a menos que yo lo permitiera...
Aterrice de la mejor forma sobre un arbusto de cicuta y desde adentro inhale el dulce aroma del veneno para reocnfortar mis sentidos, repare en mi ubicacion, y aspire con cuidado el aire para dar con la siguiente, una mujer de unos tantos años que bien podria yo dejarme caer en su tierna juventud llena de petalos verdiazules, la visualice a una distancia corta que facilmente podria recorrer a pata. Era de noche, de modo que no tenia porque cubrir mi peludo cuerpo ni mis pezuñas enlodadas; camine lento, aspirando el aire fresco del lugar como quien degusta un manjar, no es que me guste precisamente el campo, pero es donde mejor me siento, a veces con otros espiritus suelo tener contiendas desaforadas que terminan en mimetismo y siendo yo nemesis lacral, siempre me salgo con las mias. Hubieron veces de riesgo eso si, cuando algunos poblanos invocaron mi presencia para dañar a los suyos, pero que cuando acudi a sus viviendas de techos de calamina o esteras, se arrepentian o eran descubiertos y la cosa se tornaba un poco incomoda. Recorde por ejemplo a los Sanchez y su desvnecijada familia de pleito, de jaleo por terrenos; la gente de la serrania esteparia es muy peculiar, a diferencia de los costeños, ellos consideran un pedazo de tierra que para mi me sirve ni mas ni menos que cagadero, como valiosa, al punto de incluso matar por ella a sus propiso congeneres. Cuando llegue a tal vivienda descubri que la mujer destinada al sacrificio estaba a punto de estar lista para llevarmela -me fascinan las mujeres, debe ser por mi largo trecho de pertubadora hiel en torno a tal genero- la lloraban los que serian en instantes sus deudos, por lo que no me apure en bajar, respete por asi decirlo su dolor, estos humanos y sus sentimientos a veces hasta son contagiosos, y espere dando vueltas en el techo. Lloraban como porcos en castracion pero a mi eso no me inmutaba en absoluto, solo espere unos minutos que se me hicieron muchos, demasiados para seguir tolerandolos, y me impaciente y comence a pisar con mas fuerza cada vez, el metal retumbaba en toda la villa, los alaridos se incrementaron, a mi eso me gusto, y fui mas implacable, mas brutal, pise, salte corri, me arroje desde arriba saltando como suelo hacer cada que me invade la emocion de infundir terror. Entonces vi a un hombre, quiza el hijo, quiza el padre, no se, salio de la casita armado de gordas piedras de cantera, las unicas que suelen hacerme daña, no se por que pero cuando lo vi senti un poco erizada mi piel, creo que era por sus impecable haber en materia de maldad, era una especie de santo de esos que andan mamando falos de amabilidad, de honestidad esas cosas. Me vio, lo vi, senti su miedo crecer, y sintio el mio tambien, ambos nos detuvimos para examinarnos con detenimiento, entonces vi la primera piedra venir hacia mi, al recibi con los cuernos para ahcerla pedazos, pero sufri un daño considerable, pues como dije no era era cualquier piedra, entonces si me moleste, y saltando peor que antes hice un gran forado en el techo y en segundos tenia entre mis cuatro brazos a la señora cadaver que tenia para esa noche como cena, la tome y saltando mas euforico que nunca, me precipite sobre el hombre en mencion, tumbandolo y dejandolo en el piso vomintando espuma, sonrei por mi azaña, pero luego, en medio de la oscuridad, tuve que lamer mis heridas hasta entrado el alba, tenia magulladuras serias que jure vengar en cuanto sea posible.
De eso ya cuatro años, ahora no dejaria que anda me pasara a menos que yo lo permitiera...
miércoles, 28 de noviembre de 2012
POTOJSÍ
Llegó de noche, bajo la inclemente furia de las lluvias de marzo. El país entero sumido en la niebla y el vaho de la tierra húmeda, por todas parte charcos de lodo y hierva mojada. Dejó el hotel ni bien hubo amanecido, algo sorprendido por la taciturnidad del personal que para variar se componían solo de dos miembros. Sorprendido uno porque creyó que en esta parte del mundo se hablaba español, y no era así, acá no se hablaba, los labios de la gente parecía cerrada tanto tiempo que lucían como cicatrices de alguna riña que terminó con el corte bajo la nariz, y otro porque la gente en sus ojos tenía una extraña tela gris que parecía enceguecerlos. Sin embargo y a pesar de tamaña recepción y falta de cortesía para con un forastero, decidió dar vueltas por el lugar, incluso ascender a la montaña destripada.
Cogió su computadora portátil mientras esperaba le sirvieran el desayuno, googleó y en minutos supo la magnitud e importancia de aquel lugar. Toda Europa enriquecida a costa de las entrañas de una montaña que en un tiempo llamóse Potosí, y ahora no era más que Potojsí, que significa explosionado, derruido. Una suerte de lástima y nostalgia invadió cada resquicio de su alma, al punto de hacerle poner de pie y buscar con la mirada alguna persona sin esa estupefacción en el rostro y torpeza indiferente en el trato, nadie. El desayuno, avena con maíz cocido y patatas sancochadas. Quiso pedir algo de carne y un café, pero ya no había nadie que pudiera tomarle el pedido, incluso el dinero que debía debió dejarlo a merced del olvido junto a la taza despostillada en la que le sirvieron. Con el aparato bajo el brazo y tratando de procesar la información sobre el lugar y su historia, fue caminando en dirección recta, sin detenerse sino para mear o sacarse el barro de los zapatos. Vio entre casonas enormes y coloniales, vestigios de teatros y toda una época de grandiosidad y desaforo en lo respectivo al despilfarro y la abundancia. Pensó en Macondo, en la Oroya, y en todo esa bola de lugares donde el aguijón del capitalismo chupó las entrañas de la tierra, dejando solo carroña, abandono, pobreza, miseria y fantasmas.
Fantasmas!, se le ocurrió al recabar por tercera vez en la magnitud de tal palabra en un contexto como ese, donde entre otras cosas solo podría albergar fantasmas. Y algo confundido volvió a otear en su alrededor, ahora sí vio que la gente comenzó a salir de sus casas, incluso de los teatros hechos monumentos al abandono; gente atiborrada de chales y ropa inglesa, holandesa, encajes de zafiros, joyas de mil tipos, rimbombantes, petulantes. Y en lugar del miedo dio lugar en su mente a la curiosidad, y siguiendo a un par de mujeres de unos cuarentayalgo años, fue tras ellas hasta donde fueran.
Ingresaron a una de las casonas junto a la plaza de la Villa Imperial de Potosí, como ahora luce el apoteósico nombresito en un cartel de mala muerte oxidada. Entró con ellas y antes de cerrar la puerta por dentro, inhaló con fuerza el aire, no fuera que tal vez sea la última vez pensó fatídico, y así fue, quizá por o saber un final peor para una historia peor, nunca más salió el hombre, ni el metal, ni el dinero, ni la esperanza, todo quedó tras la puerta lacrada por la memoria de la gente de occidente.
Y la ciudad siguió creciendo como cualquiera mierda de ciudad que abunda ahora en el mundo, hacia abajo, donde entre la nada existencial y el vicio consumista, radica su irrevocable extinción.
Una canción sonaba en el bus que se supone sacaría de aquel lugar a Carlos, una canción que nunca oiría y de la que jamás se valdría para hallarse en la ruta. Convite rutero, Almafuerte, el errante andar, la grave voz de la carretera, sin descanso entre amplios llanos, sin llegar a ningún lugar como el viento, la luz...y la casona ahí, enquistada a la tierra que alguna vez alimentó la codicia de inhumanos que ahora generaciones después, son infrahumanos prestos a la incineración...no volver al principio se les dijo, no olvidar se les dice, y las casonas con su historia manteniendo su inmutable hipocresía, y los fantasmas lejos de saberse tales, caminando sigilosos cada centímetro de lo ya recorrido millares de veces sin fruto, como brutos abruptos, víctimas, culpables, héroes, carroña...Sudamérica...
domingo, 26 de agosto de 2012
Aquella tarde iría al edificio en construcción a vérselas con el resto de chacales, recientemente habían logrado estos últimos conseguir el empleo de destructores, demoledores de predios. Y bueno, a eso iba, a meter mano en la demolición de muros y todo lo que pudieran sus martillos hacer mella y dejar sumido en escombros.
Los halló empecinados contra la fachada exterior, y ni bien vio aquello, también él sacóse la chaqueta y dando tumbos y saltos acrobáticos logró derribar de una certera patada martillo todo el frontis de la vivienda. Todos celebraron su llegada, detuvieron el trabajo y sentándose sobre ladrillos despedazados encendieron cigarrillos y empezaron a hablar del sol, del excesivo polvo, de sus raídas prendas y hasta de música, alguno llevaba oyendo ininterrumpidamente a Etta James, desde muerta la gran artista. Y entonces alguno mencionó que también él se encontraba atravesando circunstancias de la vida que obligaban a oír la música del alma, del latir del corazón y de los sentimientos, y que por eso ansiaba con la necesidad de la arena al sol, saber de algo más que sufrimiento, nostalgia, empeño en desdibujarse del mundo, de los ojos del resto, de dejar de hacerse retorcido y enfermo. Pero entonces todo al unísono: no jodas huevón, sirvete un buen vaso y sigamos demoliendo que para patrañas de niñas, basta con las hijas y sobrinas. Así que dejado de lado el tema estrictamente sentimental, pasaron al brutal y la cosa siguió así hasta cernida la noche sobre sus cabezas.
Fue cuando todo comenzó a adquirir esa textura incipiente de algo que se pudre, o que ya se pudrió tanto que no queda ni el más mínimo vestigio. Pues unos a otros comenzaron a mimetizarse entre sí, los ojos salieron de sus cavidades, las piernas comenzaron a andar solas, y la palabra de labios ignotos se hicieron piedras levitantes, que en segundos elevaronse a las estrellas, dejando el caserón, solitario, desolado, inacabado.... y la mierda de saberte deskissiadog pro escribir huevadas, solo por paliar esa mágica posibilidad de desglosar mi vida en dos realidad totalmente opuestas, bajo el yugo de dos seres humanos nacidos de mi ímpetu sexual.....carajo, qué seguía en mi vida, al parecer todo parecía tornarse interesante, de modo que la muerte se hizo otyra vez más ajena que nunca.....
Los halló empecinados contra la fachada exterior, y ni bien vio aquello, también él sacóse la chaqueta y dando tumbos y saltos acrobáticos logró derribar de una certera patada martillo todo el frontis de la vivienda. Todos celebraron su llegada, detuvieron el trabajo y sentándose sobre ladrillos despedazados encendieron cigarrillos y empezaron a hablar del sol, del excesivo polvo, de sus raídas prendas y hasta de música, alguno llevaba oyendo ininterrumpidamente a Etta James, desde muerta la gran artista. Y entonces alguno mencionó que también él se encontraba atravesando circunstancias de la vida que obligaban a oír la música del alma, del latir del corazón y de los sentimientos, y que por eso ansiaba con la necesidad de la arena al sol, saber de algo más que sufrimiento, nostalgia, empeño en desdibujarse del mundo, de los ojos del resto, de dejar de hacerse retorcido y enfermo. Pero entonces todo al unísono: no jodas huevón, sirvete un buen vaso y sigamos demoliendo que para patrañas de niñas, basta con las hijas y sobrinas. Así que dejado de lado el tema estrictamente sentimental, pasaron al brutal y la cosa siguió así hasta cernida la noche sobre sus cabezas.
Fue cuando todo comenzó a adquirir esa textura incipiente de algo que se pudre, o que ya se pudrió tanto que no queda ni el más mínimo vestigio. Pues unos a otros comenzaron a mimetizarse entre sí, los ojos salieron de sus cavidades, las piernas comenzaron a andar solas, y la palabra de labios ignotos se hicieron piedras levitantes, que en segundos elevaronse a las estrellas, dejando el caserón, solitario, desolado, inacabado.... y la mierda de saberte deskissiadog pro escribir huevadas, solo por paliar esa mágica posibilidad de desglosar mi vida en dos realidad totalmente opuestas, bajo el yugo de dos seres humanos nacidos de mi ímpetu sexual.....carajo, qué seguía en mi vida, al parecer todo parecía tornarse interesante, de modo que la muerte se hizo otyra vez más ajena que nunca.....
domingo, 27 de mayo de 2012
Mirenlo
Cuando recapacitó y observó a su alrededor, ya nadie estaba, es decir, nadie que a él le interesara, y no es que él fuera de esas personas que consideran invisibles a quienes no le interesan, no, solo que sus ojos no hallaban alguien digno de mirar, de engancharle la mirada, para miles de fines entre los cuales estaba el más importante: amarlas, o en todo caso, asesinarlas.
En estas cavilaciones notó que su falo protestaba con asiduidad su introducción a un cuerpo femenino, y como aquella era lo que menos había, bueno, estaban la viejas chancrosas y las niñas peladas, de modo que las posibilidades eran mínimas, así que empezó con su rabieta llena de hubieras, de inculpaciones a terceros a eventos fuera de su alcance o llenos de su responsabilidad, para paliar el nefasto sentimiento que infundía el saber que no le interesaba a ninguna mujer que a él le interesaba, , y entonces se preguntó si valdría la pena seguir esperando como a Godot, la espera se prolongaría inmune hasta el final, hasta que compruebe por sí mismo que esta realidad no tenía para él nada más que ofrecerle que un poco de aire, una que otra satisfacción pichirruchi y mas nada, y con al megalomanía a cuestas y metida hasta el tuétano, por insanía o simpel convicción, imagínense, el tipo estaba seriamente afectado, así que embriagado por detención de sus ideas, dejó de teclear en su blog, pagó el alquiler de la cabina, se dirigió hacia la casa ajena que habitaba desde reproducido, recogió lo que quedaba de su disfraz, se lo puso, salió a la calle y arrojóse a las ruedas del tren, su sangre manchó el asfalto pero dibujó una hermosa silueta humana, que difícilmente se borraría en los próximos minutos.
Su realización tornóse exitosa, su trascendencia fue tan contundente que mírenlo, hasta la gente se aglomera para juntar sus pedazos, o robarse sus pertenencias, y el viento indiferente pasando de largo, y allá a lo lejos, dando una mirada y escupiendo al río, como quien dice: pobre huevón, uno más que no entiende que la vida está fuera de sus fantasías humanas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)