lunes, 30 de abril de 2012

RETORNO A LA SERENIDAD (TESTAMENT COVER)


Dejó que tanto la puerta como el rostro de su mujer queden olvidados en el trayecto de su exodo hacia su verdadera morada, la que aunque alquilada sería en adelante cómplice de su morbosa y progresiva insanía, que por estas épocas bordeaba niveles casi incontrolables, los pensamientos traducidos en acciones inconexas de la espectativa se hacían más frecuentes, dando lugar a eventuales y sorpresivos cuestionamientos, pero que fuera de ese detalle, confirmaban el preciso marchar de una vocación decidida y hallada en el fondo de su alma, la locura.

Pensando en esto y también en lo mismo peor al revés, caminaba empecinado en alejarse lo más posible de sus recuerdos, de sus responsabilidades, hacia la covacha que aría en instantes, llevándo tan solo unas chucherías que harían la sorpresa de cualquiera, libros, discos, un par de ropas, posters, cuadernos en blanco, la idea de comprar una laptop para facilitar el trabajo literario, al guitarra atada a su amplificador con distorsión incluída, y el par de zapatillas thrashers como mejor aliado contra la soledad y el encierro. El plan era terminar la novela sobre el proceso de enloquecimiento, y a la larga de ingreso a nuevas dimensiones, estaba harto del universo circular, creía que por alguna razón o sin razón alguna, había coincidido en saber al tiempo que decidía dejarse morir, que todo en este universoera circular, y por ello, se preguntó qué tan difícil sería cambiar o mudarse al triangular o mejor, al irregular, y experimentar algo que quizá jamás imaginó pudiera existir o ser. De modo que ese era el plan supremo, desligarse de todo lo que involucre el circular para irse al irregular, al caótico universo de la impresición.

Mientras tanto evocaba hurgando entre la biblioteca de babel incinerada que había en su mente, viejas citas de maestros empedernidos en destruirse y anularse del circular, se trataba de Chinaski, el viejo "Puk", o buitre para nuestro medio, y dando con la historia donde su culo destruido por las hemorroides son el protagonista y móvil temático, halló y extrajo para pegarlo en la frente, aquella palabras que decían masomenos así, permitiéndome parafrasear y extender según mi caso sus palabras:

"Mi Plymouth del 57 estaba cubierto con cacas de paloma y los neumáticos estaban deshinchados  (plymouth puede ser reemplazado por zapatillas o guitarra o cualquier trasto en el que depositamos todo lo que queda de sentimiento de cariño) Todo lo que quería era un baño caliente. Agua caliente acariciando mi pobre ojo del culo. Tranquilidad. Los viejos folletos Anarkopunks o del Kerrang ochentero, y hasta los primeros números del Cuero Negro, los recibos de luz, las boletas de pago y hasta los certificados de defunción de casi toda la familia que moría vertiginosamente, uno tras otro cada semana, día, mes, parecía que habían sido condenados todos a una progresiva muerte, cuándo me tocaría? Agua caliente, tranquilidad. Y luego mirar las paredes limpísimas, blancas, como en el sanatorio, listas para ser escupidas, eyaculadas, impregnadas, pisoteadas, estalladas, apuñaladas, cabeceadas, pintarrajeadas y anotadas, mirándolas y sabiendo que estaba al final del profundo hoyo en elq ue me metí por decisión propia o quién sabe, por el influjo de algún milenario y melenudo demonio ochentero. Los pasajes de ingreso, todo oscuros y llenos de polvo y espectros pululantes de gente que jamás conocería, ni en sueños, a pesar de convivir con ellos a cada instante, separados por esa barrera invisible que son los prejuicios y desinterés típico en hombres como yo, que a la primera oportunidad de propiciar un acercamiento o conversa, se da la vuelta y tira la puerta oi se marcha apurado, como quien ve un pedazo de papel con heces y se va de largo, luego claro, de considerar aquello lo mejor que se pueda hacer, a menos que la inexistencia absoluta de papel alguno para el mismo propósito que fue usado por alguien antes de ser arrojado en mi camino, obligue a este maniático a reusar, reciclar, y sea una evz más arrojado a la misma calle, con el mismo desdén y bajo la misma mirada de alguien que tiene la manía de limpiarse el culo con papeles usados para lo mismo.

La puerta abriéndose como una gran boca de pesadilla, y adentro, las mismas moscas, el mismo vacío y tranquilidad en la soledad y desasoiego del que pretendía valerme para enfocar mis fuerzas y talento en lo de la novela, Puk desvaneciéndose de mis recuerdos y la mano de la casera adelantándose a mis bolsillos para arrebatarme a cambio de su inútil cuartucho, todos mis ahorros luego de saquearlo todo en mi viejo empleo.

Al final del día, tirado sobre sus colchas y viejo colchón, herencia de su madre, con los calcetines sucios puestos, y la mano en la verga a punto de la habitual apuñalada, deseando solo por un instante a la chica de la cerveza, pero volviéndo en sí para lo de la novela, la novela que abriría el portal al universo irregular, donde no tendría que pensar en novelas, escritores, thrash o cuartuchos que sirvan de ermita creativa y de producción, un universo donde solo se exista y ya, al margen de todo.

viernes, 30 de marzo de 2012

Amor a la muerte (De "Muerte, no seas mujer")

"...Nada más que la noche, amor mío, y yo en ella, infiniamente grande para mí, tan espléndida para bendecirla o cantar yo solo su fastuosa belleza, en viento encima y la tierra debajo y la oscuridad en todas partes. La relativa luz de las estrellas agregando otro enigma a su insondable misterio, los soles negros y el canto de la rana en la piedra del lago con sus ojazos desmesuradamente abiertos al terror.

De pronto tengo la sensación angustiosa de que estoy perdido entre estás presencias fantásticas, los bastos territorios del cielo, el negro silencio nocturno, la rara melodía del grillo, el ganso en su aullido, el solemne reposo de todo lo viviente... Y miedo de mi vida algo fugitiva entre estas cosas menos importantes que yo., pero más imperecederas.

Entonces todo me parece absurdo, efímero, acosado por la muerte, y corro para despertarte y gozar en ti el minuto de vida que me queda, sentir el goce de tu piel, bañarte con el sudor del verano, sofocar el silencio y la quietud, y decirte que TODA ILUSIÓN DE MAÑANA ES ESTE INSTANTE EN TUS BRAZOS A LA ORILLA DE LA DICHA..."

Gonzalo Arango

martes, 13 de marzo de 2012

Muerte, ¡maldita muerte!


A Gaetan "Gate" Bourassa le era incómodo responder a la pregunta sobre ¿cómo lo logras maniaco? cada que sentado sobre la bataka (drums) golpeaba poseso los tambores y pedaleaba sin cesar al compás de los infernales y brutales riffs del THE FINAL MASSACRE, junto a su colega Dennis "Sasquatch" Barthe, quien algo consternado, solía preguntarle también lo mismo, y pues la respuesta también siempre era la misma: "NO SÉ LO QUE HAGO TÍOS, NO TENGO TIEMPO PARA PENSAR O GOLPEAR, SOLO FLUYE INFERNAL".

Pero ahora que el exceso ha cobrado su precio, solo el plástico en el que se registró la música que fue capaz de armar y vomitar al inframundo, constata que se trataba de un dios, de esos que nacen, pululan, gritan y estallan bajo la superficie de la sociedad, genios de alcantarilla, artistas de fuego y sangre.

Su cuerpo paralizado, muerto; su mente en blanco, pálido, sin sangre; sus huesos pelados, molidos; sus baquetas intactas, aunque astilladas, intactas y compactas, testigos y aliadas de sus más grandes labores musicales...


RESPETOS AL TODO PODEROSO BATERISTA DE AGGRESSION:

Gaetan "Gate" Bourassa R.I.P.

lunes, 5 de marzo de 2012

Genes de Genio Juliecillo Geniecillo





Tengo por fin la oportunidad de gozar entre mis manos, frente a mis ojos y entre sueños de demencia y vida exacervada, una de las dos novelas del gran maestro Julio Ramón Ribeyro, "Los geniecillos Dominicales", no ahondaré snobmente en la editorial o el año de edición o cosas por el estilo, simplemente que la encuentro genial como el 99 por ciento de lo que voy asimilando de Julito, salvo aquél cuento que no termino de comprender a unos seis meses de la tercera relectura, me parece que se llama "El abominable hombre de las nieves", donde el final turba mi entendimiento y por ende el goce que suelo experimentar con cada trabajo Ribeyriano, no logro enhebrar a la historia que fui siguiendo acerca de Marcos y su amigo en busca del mítico ser, el final abrupto en el que Marcos parecería tornarse en el propio monstruo o que simplemente no existe tal ser y la cosa entonces se muestra algo sosa, inconexa.






Bueno, volviendo a lo de la novela, se trata en realidad de varios cuentos (sucesos, acciones) muy al estilo de nuestro flamante escritor peruano. Es la vida de Ludo (alter ego del autor) en el limbo de su vida a punto de convertirse en una más de la maquinaria llamada sistema, donde el color se torna gris y las limitaciones son tantas como mordazas que inoperan al sujeto, sumièndole en una vorágine de depresión y sensación de que nada de este mundo o del lugar donde se vive, tiene sentido. Uno a uno van sucediéndose los chascos, las situaciones contrarias a la espectativa del lector común. Ludo representa en síntesis cada una de los meollos desencadenantes en las historias de Ribeyro.






Por otra parte es imprescindible resaltar y agradecer el trabajo del autor en torno a reflejar la vida y contexto del Perú de los sesentas, y aunque su mirada es la de un joven de clase media baja y viniéndose a menos cada vez, por simple digamos que turno en las oscilaciones de la vida, es decir, a él y su familia les tocó la bajada, o quizá solo porque a uno de sus integrantes se le ocurrió descubrir su talento literario y explotarlo sacrificándolo todo; es gratificante ver al Perú de ese entonces, con los mismos problemas e inquietudes de su juventud, de su gente hacinándose poco a poco, de sus playas poco contaminadas y sus bares sórdidos y bulines típicos Vargasllosianos, vemos a todos desfilando a través de nuestros ojos hacia su inevitable desenlace Ribeyriano, donde no pasa nada, nada sse altera o cambia para bien, quizá para mal, pero jamás para bien.





Finalmente, la obra está plagada de interesantes técincas de narración, como por ejemplo en los diálogos, que se desenvuelven fluidos, y salvo raras ocasiones, confusos. Las figuras utilizadas son precisas y hasta transportan a parajes Realistas mágicos a la hora de pintar cada detalle de acción o composición pictórica.





Sin embargo de todo lo que voy devorando, una es la frase que me hizo sentarme a transcribirla y de paso hablar de todo esto que dije, una sola:








"Cuando se transgreden los límites del placer no queda de otra que la inminente destrucción"

domingo, 26 de febrero de 2012

Sobre Reinaldo Arenas



Mordazado por la desidia, detuve la marcha y opté por el borde del camino para descansar. Pensando en lo que sería de mí cuando las cosas se reviertan, es decir, ser olvidado por quienes se supone tienen que asistirme. Banalidad del momento, que mejor desvío por el lado de mis pasiones. Se trata de Reinaldo Arenas, escritor de quien recién recibo noticias, y pues lo mismo que con Felisberto Hernández, deslumbre total. Lo conocí a través del film "Antes que anochezca" y me pareció que a este señor tengo que exhumarlo y apreciarlo de cerquita.


Otra vez a mi mente la imagen donde mi madre, apoyada en los casi putrefactos hombros de mi abuela, gime lenta y pausada a causa del súbito dolor que con más frecuencia se le incrusta a los meses de arribada a su pueblo natal. No sabe cuánto le queda, pero es fácil de ver, a juzgar por su aspecto y quejidos, que tal vez fuera el alba siguiente quien traiga consigo su ausencia definitiva.


Por eso su madre, mi abuela, no sabe qué hacer con semejante y monstruosa impotencia ante la idea de perder en horas a su última hija, en quien depositó su más grande y puro amor, imaginándola cuando niña, potente y vigorosa señora a esta su edad; pero a pesar de todo la resignación que desde la partida de su marido, mi abuelo, le enseñó a ser fuerte, a tolerar la ley de la vida, la muerte, le reconfortaba infundiéndole suaves pensamientos acerca de lo que habría de hacer una vez sucedido el fúnebre evento; como la comida que prepararía, o la gente que acudiría, y así, el resto de detalles que conlleva una mortal partida. De esta forma y sacando fuerza de huesos, continuando cuesta arriba, hacia la casa, testigo de sus inicios, de sus finales.


Y vuelvo a Reinaldo y su reino de literatura compuesta por muchas novelas geniales y puramente del alma artístico, salud Reinaldo!, A tu memoria!




domingo, 19 de febrero de 2012

PARLA

    • Imagino que no perdiste la apuesta.

    • Si, gané, pero decidí perder el último tramo. Escribí un cuento sobre alguien con su vida a la par de una de las pinturas (La pesadilla), peor en realidad no soy muy seguidor que digamos de él, en cambio como te decía, de Dalí me considero parte de su universo, a veces me veo a mí mismo con el rostro derretido y los ojos flotando en mi líquido, sobre la arena caliente, mientras observo con detenimiento el paralizado transcurrir del tiempo en esos

      blandísimos, y huelga decirlo, comodísimos relojes.


      Te dejaste vencer entonces, vaya hombrecito resultaste.


      Quizá sí, o tal vez no, ya no interesa, te das cuenta del cielo despejado, libre de asperezas y grises molestias, luego recapacitas en tus acciones, te das cuenta de cuán grande podrías ser, si no fueras tú, o ellos, y entonces, detestas a todos los que te rodean, y la suerte te sienta insípida, estúpida y decides marchar, sales, caminas, viajas, duermes, despiertas y decides volver, volver a ver los mismos rostros, oír las mismas palabras y depositarte como Drácula en el mismo sarcófago, y ves que todo es absurdo, que todo tiene que serlo para seguir manteniéndote vivo, y pues, también pierdes apuestas.

      Bueno, precisamente decidiste apostar por salir de esa ciclomanía recuerdas?, no era para demostrar nada, solo para alterar las rondas y rondas que das todo el tiempo allá abajo.


      Arriba, quiero decir que técnicamente estoy sobre ti. Sí, perdí, pero no por volver a beber, sino por no habiendo bebido volver a sentir todo la embriaguez del mundo, y eso sí que es grave puesto que estoy anulando las funciones universales de las cosas, de seguir así, pronto te escribiré sin palabras, ni imágenes, quizá con sordas palpitaciones o tiernos silencios. Te extraño tanto querida.


      Lo sé pequeño, yo también a ti, pero dale, sigamos adelante, quién sabe qué nos depare el libre fluir de la existencia si no nos complicamos en hacérnosla difícil, resiste, por favor resiste...



jueves, 9 de febrero de 2012

Los amigos árboles


"El árbol pasea con nosotros repitiéndose a largos pasos.

Se repite en una avenida indicándonos el camino;

después todos se juntan a lo lejos y se asoman para vernos;

y a medida que nos acercamos se separan y nos dejan pasar.


Sin embargo, cuando es la noche en el bosque,

los árboles nos asaltan por todas partes;

algunos se inclinan como para dar un paso y echársenos encima;

y todavía nos interrumpen el camino

y nos asustan abriendo y cerrando las ramas."


Felisberto Hernández


"Ya hubiera querido escribir un cuento así..."


Julio Cortázar