miércoles, 7 de mayo de 2014

UN DÍA EN LA VIDA



David Reece es sencillamente genial, muy tranca que Udo haga lo que él, obvio no, pero digno de mención. Se me ocurre postular a la facultad de letras de la San Marcos, aunque los cinco añazos que implican me hacen como que dudar, y sin embargo, cinco años que bien puedo pasar sentado frente al ordenador diciendo Bolaño, tal libro, Quartz, Hard to road, Redtube, japaneses, etc. No tendría ninguna excusa en hacerlo a no ser por la inseguridad del fisco monetario que mis bolsillos siempre deparan incierto y casi nulo.  ¡Y quién tiene garantizado eso!, me pregunto, niñitos de mami y papi, o simples mojigatos que la ven normal y siempre la verán como tal  a juzgar por la casa y los desayunos con yogurt, tostadas con queso Bonlé, jugo de naranja puro, guiso de faisán y crema de leche en el desayuno. Tengo que intentarlo de todos modos.

Nena, la bici, me apura a cogerla y montarla en esta tibia media mañana. Correr hacia ella para hacerle frente a un mercado, luego darle vuelta y emprenderla con el regreso para guisar algo, comer, hablar un poco sobre Álvaro Bisama y su Death metal, del que aún recuerdo a Napalm death y al muchacho haciéndose pedazos con su mochila ceñida a la espalda. Bueno, debo partir de inmediato. (Salgo, los minutos se acumulan como pedazos de horas en el piso, como el agua de goteras impías, dispuestas a ser lagunas.)
(Vuelvo, lo tibio se hizo calcinante, hicieron de las suyas los celos, y para variar con el móvil más viejo, las saliditas al gimnasio, exquisito modo de darse por amenazado, nada que ver con evidencia alguna, salvo claro, ciertos detalles en la desproporción de versiones sobre la ubicación del mismo y también el descenso de la mirada cuando de pronto es apuñalada en al frente la pregunta a si esto o lo otro; en fin, por otra parte en un segundo sonará Budgie, el gran Burke cristiano hoy por hoy y a sus sesenta y seis años, diciendo Abriendo puertas.)

Recuerdo haber pensado ayer, no, antier, o fue hace un rato, da igual, el tiempo recuerdo no existe, existo yo y mi reloj, o el recuerdo y noción de él; recuerdo como decía haber pensado en mis pensamientos como entidades vivas, es decir, con cola y plumas, pico y garras, anidando en el resquicio remoto que hay tras mis orejas. Espero no dar con la certeza de tal hecho, y es que no puedo negar que algunas veces siento como si un ave rapaz piara por esa zona, claro, yo solo oigo un ligero chillido, pero estoy seguro que hay paja en ese nido, y ya no son solo huevos y la madre que vuelve cada anochecer y alimenta con pesadillas mis sueños, y con gusanos a sus polluelos.

El trabajo, a quién le gusta, a mí todavía, es decir, los horarios y las jerarquías, el modo diría yo. Sin embargo ahí está, como la carca que quieras o no se adhiere a la piel por los buses yendo y viniendo eructando en tu cara. Y faltan solo dos horas para estar sostenido del pasamanos, en el caldero del clima que se torna dentro del vehículo(la 96B o la 03), oyendo probablemente algo de Sadus o simplemente más Budgie del Impeckable, ese glorioso disco donde está el Melt the ice away, rola en la que Burke la hce mismo Shirley Bassey, -sí, ya sé, peco de snob, pero qué importa, de todos modos esto que escribo no está en venta, y así fuera, seamos honestos: hay peores cosas que se venden con total impunidad. Está por ejemplo, y solo por darme cuerda, la porquería esa de Sergio Galarza, Matacabros, Matasergios, o algo así; después de saber que el tipo no es más quién fue, o que nunca fue lo que dijo ser, o hizo creer que era, o que simplemente su ficción supera su realidad; me dio asco, y eso que no mencionaré lo de la burda copia de La naranja mecánica que parece su huevada. Cómo se hace para ser tan miserable con el arte escrito. Mentirle a tu propia pasión, de qué demonios hablamos entonces, si ni con esto, imaginen su vida, sus sentimientos, su trabajo, su género. Un total cabro. Ya recuerdo, Mataasergio(el cabro),  rezaba el título verdadero de la obra que le dio notoriedad y que ahora Estruendomudo, distribuye sin el menor respeto por headbangers o skinheads victimizados una vez más por la decepción de cuanto rodea nuestro entorno literario.

Lo peor de la tarde es pensar en la noche, como una estela interminable de espera, de aguante, de impaciencia, viendo a cada segundo el tiempo detenido en sus siete de la noche que nunca se hace ocho, ni nuevo, menos diez, y once, olvídenlo, imposible. A todo esto la cara de nerd de la señorita encargada, que haz esto, que no haces nada, que mejor esto, que anda acá, no estés así, cambia de cara, sonríe al cliente, las manos así no, desdobla el torso, eso es, así no, ya basta, vete, fuera de mi vista, voy a informar a la jefa. Como quiera mamacita, me llega al pincho, cuando entré a esta pocilga, me dije al cabo de dos días, nada me afectará, nada, me convierto en una entidad casi abstracta que pulula sin norte ni sensibilidad alguna, ofreciendo libros a la gente, dando precios y apilando derechitos los montones de inútiles trabajos de escritore(a)s locos, maricas, suicidas, viciosos y asesinos. Por eso mejor apura ese memorándum que se me viene el huaico anal, mira que estoy siendo considerado con ustedes y no le prendo fuego al kiosko, porque si quiero lo hago, yo como tizón, como gasolina por sangre y huesos, yo como antorcha de la devastación.

(Me dispongo a echarme un baño frío, y luego comer lentejas –voy a registrarlo todo, entiendes querido Varguitas, seré fiel a tu modo, jajaja, idiota carente de imaginación- saco las tabas y las tiro lejos, al fondo profundo de bajo la cama, a ver si la encuentras patas de satanás o dedos de dios, de cualquier forma, no te quedan, tú necesitas botas de gótica marica, esas que tienen dos pezuñas en lugar de lo que nosotros conocemos como empeine, así que ya saben; y tú, duendecito verde, deja de joder al ratón rojo que te lame el culo solo porque lo tienes atestado de la mierda que nunca te limpias, ¿tus creencias?, estás peor que yo con eso, qué tiene que ver la mierda con tu invisibilidad o tu facilidad para atravesar rendijas sin problema?, ah, ¿todo? Está bien, no me meto contigo, pero ni pienses en mis zapatillas, te comerán vivo, la otra vez se comieron con zapatos de charol y todo, y a un grillo que vino del norte a pasar el verano con sus primas las Cuca Rachas; fíjate que traía bufanda y una casaca con cuatro alas a los costados, muy doble y pesada; pero igual fue desayuno de mis tabas, y encima mis pies peludos, nada, no quedaron ni las antenas, así que piénsalo antes si planeabas chocar con ellas…)


Se supone que entre los paréntesis colocaría a modo de guión teatral, las accione precisas que voy realizando, y fuera de ellas, mis cavilaciones y desvaríos respecto de este día plagado de trivialidades extraordinarias como poner de pronto otra vez el Melt de Budgie, por puro vicio. Bueno, ya me voy, vuelvo (Sale, se oye un portazo y el ruido del agua cayendo, suena Budgie, pero no el Melt, sino el All at sea)

RECIENTES VACILACIONES DEL IMPERECEDERO SUICIDA



Que el mejor aporte a una sociedad en crisis de valores sea actuar con honestidad y responsabilidad, no significa que yo actúe como tal, a mí me importa una mierda la sociedad; al principio creía en algunas cosas, ahora nada, en blanco, todo está cubierto de neblina y pronto saltaré al precipicio de la distancia y el extravío. Pienso en esto mientras trabajo, o bueno trabajaba; por fin hallé un empleo a duras penas, me alegraba tristemente, luego de meses de patear sueños y escupir esperanzas. De pronto me invade una sensación de bienestar solo superada por la demencia etílica de sábados por la noche; estar en lo correcto, o eso creerse a ciegas, bah, lo mismo, todo pasa y pasó cómo no. Pero durante todO este trance no podía olvidar el lado oscuro, la satisfacción de saber que tras las sombras está lo sospechado, la latencia; sabiendo que sigue allí, palpitando, respirando lento y pausado, lo insano en conjunto. Y tener miedo de ceder a uno mismo, a esa parte intangible pero corrosiva, una gran porción de carne muerta que convive en nuestro cerebro con el resto de ideas de conservación o superación y por supuesto, de filiación.




Los días se acumularon sobre mis hombros como alimañas odiosas hasta no poder soportarlos más, entonces me dije basta, no quiero más de esta mierda de comedia, no me importa retroceder, ser una miseria de miserias; la vanidad y ego se hicieron humo como las pestañas calcinadas. No repondré energía en lo absoluto, solo sumaré veneno a la poca salud que me queda.
 
Observé a mi alrededor para dar inicio a mi juramento y no pude evitar darme de lleno contra el cuadro aquel que solo vendiéndolo como basura podría proveerme del maldito dinero necesario inclusive para darse de baja, el puto horror de la imposibilidad a causa de la limitación, de las barreras estúpidas que no permiten ser, oh, cuánta rabia; y sudaba como un cerdo agitado, arrancándome los pelos hasta desangrarme. No quedaba de otra, cogería el cuadro de la dueña de casa, la tía de mi novia, además de unos perfumes y accesorios militares de uno de sus hijos; sí, militares, supongo que habrán de meterme preso luego de esto, pero vale la pena correr el riesgo, pensé avalentonado por adrenalina del momento. Por el momento esperaría la mejor oportunidad para ello, un día de esos que no puedes más con lo que te rodea y coges lo que sea para darte una excusa y salir al mundo a ser masticado por el ruido y la vorágine de imágenes que sucediéndose en todas partes, trituran la cabeza hasta hacerte regresar reptando a tu guarida, sediento y hecho harapos, como un gusano fecal en agonía.


Hallé mientras buscaba los cerillos para encender mi pipa, las anotaciones en papeles ajados, de párrafos que en su momento me habrían interesado, y solo por hacer algo copié:“La disparidad entre nuestra tecnología y nuestra ética es mayor que nunca, y comporta peligros mortales. Pese a su destreza científica y tecnológica, el hombre moderno como el hombre primitivo, no es dueño de la situación en la que se encuentra inserto. Y no conseguido serlo porque no ha logrado ser dueño de sí mismo. El ser individual está alienado de ser universal, por la codicia. Esa codicia es un deseo de explotar lo universal en aras del ser individual. Lo contrario de la codicia es la compasión. Practicándola, el ser individual puede llegar a hacerse universal. En la era atómica, es difícil vislumbrar cómo podría la humanidad evitar el suicidio masivo, ni si quiera el individual o personal, sin elevar el nivel medio de su conducta hasta alcanzar el nivel de Buda o San Francisco de Asís.” Rafael Poch de la Feliu, Actualidad de China.

Cuánta verdad en esas palabras, pero uno solo recababa en la parte del suicidio, ese delicioso pensamiento sobre eximirse de todo. Para un escapista y fugaz ser se tornaba hasta necesaria en el día a día, o sea de manera paradójica uno podía mantenerse vivo pensando, o sin dejar de hacerlo, en la muerte autoinfringida; la cual no tardaría en llegar, solo era cuestión de tiempo, de días más, días menos, daba la mismo, pues la tundra en la que nos hallábamos era indiferente a todo. Y así nos sosteníamos en piernas hasta aquel día que solo esperaba tomar la chaqueta y la maleta con cachivaches para partir rumbo a la nada, al cosmos; tic tac tic tac…




Ni siquiera su rostro empapado de lágrimas la noche en la que discutimos gravemente, pudo condolerme; fue cuando desconocí por completo mi antiguo yo; el de ahora ya no creía en nada ni con nada podría conectarse; claro que esa nada seguía siendo relativa pues la música como la literatura, lo más irracional desde el punto de vista moral y de funcionalidad para con la sociedad, seguían siendo mis alicientes y consuelos, como siempre, y yo su esclavo incasable. Había tratado de ser músico y siempre las cosas se salieron de control, sin disciplina cómo lograr una buena melodía, sin paciencia cómo imaginar posible una canción; y por otra parte, sin persistencia cómo arribar a una historia compacta, íntegra, cohesionada y coherente, cómo, acaso no era más que obvio por ejemplo en esta tontería que ahora mismo componía, o recomponía desde mis vagos recuerdos de la vida que tal vez solo soñé en pesadillas profundas de abismo y cumbres infinitas y mis pies cansinos manteniéndose a tope con los bordes del precipicio. Una tormentosa sensación de frustración y desasosiego. Para entonces ponía a reproducir una rola llamada Caras maquilladas de Amén y evocaba tarareando con una guitarra prestada,quien desde mis rodillas trataba de huir retorciéndose nerviosa, y tirarse de clavijero para hacerse trizas en el suelo, reducto de mis lágrimas y suspiros de nostalgia de mi yo improbable a estas alturas o profundidades de mi vida. Nunca supe cómo a fin de cuentas, si había tocado algo con la guitarra y haberles puesto nombres incluso; o escrito un puñado de palabras agrupadas de modo tal que retuercen desde la paciencia hasta el "buen"gusto; pero sucedió y ahí estaba, atrapada la obra en conjunto(tanta vanagloria por simple basura esquizoide acumulada) entre las paredes de un usb, o copiadas en un blog de mierda que nadie visita, una dimensión demencial y desconocida; a punto de desaparecer luego de un parpadeo, en el fondo de la ilusiones rotas y el fango de la ira contra lo absurdo del modo de configuración del mundo, de este mundo que te obliga a tener necesidades, y hasta a inventártelas; obligándote a buscar satisfacciones infinitas, más allá de la muerte y la resistencia humana. Pero como yo fui demonio antes, lo sería después sin duda; o una piedra bajo sobre el nido de un águila, aplastando a los pichones luego de caer sin piedad del cielo. Así pues, sería para siempre la sombra de mis convicciones añejadas en el tiempo y el espacio; voluntades misteriosas determinando mis eternos inicios y finales en este pozo de petróleo, Modernidad líquida... 

¡Ah! mi final otra vez, nada importa, qué emoción, qué majadería… Así pensaba con tal empeño que a los ojos del resto de machos, tenía yo un buen pedazo de carne que definitivamente echaría a perder abandonándola a merced de los carroñeros esos; pues para qué dejarme mentir, la carne muerta debería ser compartida en una ciudad de zombies, por qué no, si solo dejara de importarnos que alguien más coma de ella, con qué placer les soltaríamos las riendas a todas esas vaginas con patas, puro plástico y líneas muertas.
Pensar en este asunto resultaba nocivo como se nota, ya todo en realidad, toda esta siniestra puesta en escena de hallarle sentido a nada salvo a uno mismo disolviéndose en el vórtice de la fantasía suicida. Y aun así sentiría todavía mucho miedo, mucho apego y horror al silencio; un miedo encapsulador, ostracista. Pero lucharía contra el mutismo, la injuria y la violencia del azote mental de ideas estúpidas como arder en le infierno cuanto antes, y te diría: lo lamento mucho mi amor.
Me iba porque no podía hallar el modo de retomar lazo alguno de los ninguno que casi no tuve, con la mi vida, lazos quiero decir, que me permitan sostenerme al caudal de del desbordado río que transporta mi cuerpo a la deriva, mi vida siendo enfático. Te extrañaré como a ninguna, y a él más ¿lo sabes verdad?, a mi pequeño de tres años. Bueno, no quiero ser más redundante, fue maravilloso todo lo nuestro, y se acabó. Cuidate, adiós. Siempre estarás en mí. Te quiero. 
Y me largaría, tan simple como eso, después respiraría y buscaría entre pensamientos de satisfacción instantánea la manera de tomar un desvío hacia los jardines del rey español en el Mundo Alucinante de Arenas, tratando finalmente de entonar el Burnin´ for you de Blue Oyster Cult y apretando los puños, también sin dejar de silbar hasta que...


martes, 29 de abril de 2014

A 4 minutos

Si durante cuatro minutos no arriba alguien, él daría una bocanada más del tubo aquel que emanaba una especie de mus gris, tan extraño como delicioso; lo cual implicaría arruinar las posibilidades de llevar a cabo el usual intercambio de códigos verbales. Pero esos cuatro minutos ahora era solo uno, y descendiendo; es cuando te detienes a ver todo siendo absorbido por el centro de un pequeño agujero negro Hawking, ya saben, no la posible asociación con alguien en particular o cierta parte de uno, claro que es obvio pero debe comprenderse que ustedes me entienden. Transcurridos tres minutos más de tu marca, qué más puede importar, sean mil.

Hoy se apertura otra Feria del libro de Bogotá, estoy convencido de lo putamadre que debe ser estar ahí. Oí los discursos respectivos de cada representante y autoridad y blablaba. Me llamó la atención un detalle en el de Mario, dijo con claridad y énfasis: Confío y espero que los jóvenes colombianos y españoles produzcan literatura que jamás podrán imitar las máquinas. Y es que el Nobel habló con profundidad de la guerra al parecer ya desatada entre el hombre y el robot. La demencia por la edad es notoria, aunque sea en un ápice, para un hombre como él que cuida la salud de su mente de un modo nada corriente; su lucidez casi al final decae vertiginosamente, como sus semblante; o sus manos con dedos pálidos y fríos; y a pesar de todo, sigue siendo un madafaka traidor a la patria(cuál patria me pregunto de inmediato, ah bueno, traidor solamente), por decirlo de otro modo. THANKS FOR NOTHIN´man, nosotrs también te queremos mucho por el galardón?, no, por el descubrimiento de putas y corrupción del poder en nuestros gobiernos, gran novedad, tsss. Esta huevada más y otros salpicones de lo mismo como el presidente colombiano diciendo: Julio Román Ribeyro, y lo peor de todo, que le gusta mucho. Seguramente, fueron los avistados por mis ojos queriendo saltar de sus cavidades durante el minuto final de mi espera.



Por otra parte se avecina la guerra, la tercera. Vamos todos. 

Querido abuelo:

Finalmente se avecina un gran guerra. Los gringos hijosputas con sus aires de dueños del mundo, frente a la madre patria Rusia (no la mía por lo menos, pero sí de varios miles de millones). 

En el Perú estamos al filo del desborde social, del colapso popular; hay dinero, hay trabajo, hay oportunidades; pero no hay cultura, ni justicia, y la impunidad aunada a la corrupción en todas las esferas del poder, denotan solo una cosa: la ilusión de bienestar se torna alucinación, y muy pronto psicosis. La gente vive cuidando sus espacios, sus cosas, sus intereses, sus individualidades, de todo aquel que ose invadirla o pretenda hacerlo. La vida es una simple etiqueta que cualquiera puede arrebatar a otro si dichos intereses se ven amenazados.

Y el modo de vivienda se torna cada vez más carcelario y cavernoso. La gente quiere vivir encerrada, cercada, amurallada, enrejada; teme de todos y le importa muy poco estar dentro de una sociedad, para cada uno pareciera no existir otro que él mismo, y por extensión, su "familia", la única importante dentro del cúmulo de familias que componen una urbe. Entonces somos un país de islas de grupos sociales, autónomos y regidos por sus propias leyes e idiosincrasias. La cohesión de identidad está regulada por los medios podridos de comunicación, los cuales obedecen a una sola consigna: adormecer los sentidos e idiotizar al pueblo. El pueblo, suena hasta patético escribirlo, el pueblo que conformamos yo y tú y aquél, tiempos aquellos en los que sí significaba más de lo que parece.

Mañana llegarán ellos a donde esté, y estoy seguro que traerán para mí, una bala certera en mi cabeza, o en todo caso, un boleto de ida a los confines del universo. Probablemente antes sin duda alguna hubiera optado por el boleto, y hasta por la bala, con mucho gusto, pero ni siquiera eso podré, tendré que resignarme a buscar empleo, a seguir intentándolo con lo que no me interesa hacer. Ganarme la vida, o hacer que otros ganen con mi vida, ahí está el dilema. Ganar, ganar, ganar; mientras el resto, perder, perder, perder, hasta el último resquicio de propiedad, de integridad, de dignidad. 

Ojalá, querido abuelo, mañana se declare la tercera guerra mundial, no sabes cuánto lo ansío; por lo menos entonces podría saber que hay verdadero peligro o motivos por los que luchar o entregar la vida, al margen de fraudes patrioteros, como simples excusas para seguir. Por ahora rige la tensión por la incertidumbre y solo espero que mañana sea mejor, o como siempre estoy diciendo: peor de lo peor.                                           

viernes, 25 de abril de 2014

MUY PRONTO

Ni un mes pudiste aguantar sin soltar la rienda, los hilos de tu sujeción al mundo. Eso está muy mal porque no te permite visualizar un futuro mayor, pero está bien porque en sincronía con tu agonía, establece una armonía con tus deseos más fehacientes. Los mismos de siempre.

Cada vez preguntas menos por ti mismo, pareciera que dejó de importarte saber si sientes o ves el mundo como ayer, o si lograste cambiar algo. Ciertamente lo dudamos, creemos que nada de lo que hagas resultará bien para ti; porque estás maldito, condenado, sentenciado, etc. Pero vamos, no vamos a pasarnos la noche hablando de lo jodido que te mantienes. Mejor hablemos de literatura, la otra vez descubriste un libro acerca de la Modernidad líquida; y corroboraste la sospecha que tenías sobre las redes sociales como redes de pesca en las que estamos atrapados todos, prestos a ser triturados o utilizados con propósitos menos alentadores para quienes creen que no, que todo está bien y siempre lo estará. No será así amigos míos, amigos idos, amigos nulos; nada está bien, soy precisamente ese síntoma, el símbolo de odio gestado para alarmar sus detenidas y triviales vidas; acaso no ven cómo es que ha degenerado el ser humano a niveles nunca antes visto; o es para menos recabar en la falta de ánimo voluntario para cualquier cosa; sé bien de las consecuencias de una enfermedad que ataca con presteza la voluntad, pero sé también de una sociedad que mutila, arrebata y sume los sueños e ilusiones (todo con lo que realmente cuenta un hombre) de la gente, sobretodo de jóvenes, que más tarde, al hacerse adultos y luego viejos, tienen que arrastrar con ese cúmulo de costras devenidas en resignación y tedio, en actitudes nada envidiables para puercos o ratas ambiciosas.

Sin embargo ya sabemos prisionero de quién eres, de qué, y por qué; y no ahondaremos más en ese tema; por ahora es mejor pensar negro, visualizarlo todo en gris y oírlo azul. Mientras tanto, tu sed se desmide, descontrola y arrebata contra los grifos, y tus pies arrancan saltos vertiginosos contra los muros, contra los rostros de las sombras de tus enemigos; los cuales consideran nimia tu existencia, tu trabajo, tu ser. Pobres de ellos que no saben lo que se viene, la gran guerra, la gran hecatombe, en la que tú tendrás un puesto especial en el caldero, por puro placer y goce mórbido, arrojar cuerpos frescos al magma y escupir flema negra en sus rostros pidiendo clemencia y rogando por sus vidas. Pero bueno, ya llegará el momento, mientras tanto a seguir siendo mierda.

martes, 22 de abril de 2014

ESPIRALES DE PATRÓN


Serie tormentosa de reflejos, uno desaparece entre la secuencia, es cuestión de velocidad. La decepción está fuera de consideración. Ni siquiera tiene caso entonces echar de menos al sentido y dirección de vida, los dados ya dieron la cifra, perdiste noción, eres línea espiral infinita. Y uno comprueba que la percepción sensorial arruina la mata, el retoño de imaginación, ves el beso detenido e imaginado, cuál duele más.

Veo y confirmo también, no con poca pena, notar detalles referidos al parentesco. Y es que no es menester reconocer que ciertos aspectos de forma son mejores que los ya conocidos, es decir, los propios. Y entonces sale en escena la sentencia sobre el patrón seguido a cabalidad, yo sé que exenta la consciencia, pero igual, simple patrón seguido como el perro al celo, o el hombre al hambre.

Ser un elemento más en la serie de elementos que componen la colección de elementos de alguien que escoge bajo un patrón, y creer en la originalidad, la exclusividad. Ahora sé que mientras amas a uno, en realidad amas al patrón, a la serie de detalles que componen el ideal. Probablemente me sucedió algo parecido en la primaria y parte de la secundaria; yo creía no verlo así, tal vez como tú, pero ahora veo que es irrefutable, hay quienes marcan puntos determinantes para el resto de la vida, ellos parten, se deshacen, pero entonces uno reforma de sus pedazos al sucesor, alguien que pueda conservar lo más importante, lo más entrañable del anterior. No sé qué sentir al respecto, no es que quisiera ser alguien único, de todas formas tengo lo mismo que cualquiera, hasta podría decirse fácilmente que soy un muñeco fabricado en serie, como casi todos. Y eso sí indudablemente me pone enfermo, porque mis sueños no alcanzan para paliar semejante coalición con la realidad. Uno y el otro, ambos o ninguno, ya veo. Habría que volarme los sesos y ni así conseguiría deformar esa horrible secuencia, todo sería igual a excepción de mi cráneo hecho pedazos. Alguien seguiría su búsqueda incansable en el mismo lugar y bajo el mismo patrón, molde.


Imagino el sabor de los besos, la disposición de la lengua y los ojos, no quiero ni pensar en el resto, aunque me sea tan fácil saberlo. Un animal amaestrado podría decirme más sobre este asunto, inclusive una mujer del viejo oficio, dirían mucho sobre caretas y sobre la esencia, sobre un profundo fondo en el que hay alguien distinto, o mejor. Pero es obvio que tal afirmación y su valía sería menos que caca de perro. Por eso uno tiene que contemplar y reconocer la destreza de la pirueta o la mentira, de todos modos yo vine solo, sin correa ni paga. Y aquí estoy, harto de esta comedia, renuncio a mi papel de relevo, de doble, para salir a buscar a quien me corresponda según mis propios estándares, pues para qué no decirlo, yo sí traté de renovar incluso eso, pero ya veo que no tiene caso, es la única forma de renovarme o morir en el romanticismo total. Y bueno, en ese caso, estás muy lejos de serlo, ni una palabra, y ahora tal vez pocas formas. Espirales de cabellos, fulgor radiante de retinas amarillas, dedos largos y huesos frágiles, mofletes rosados y fragancias dulces. ¿Hay algo ahí? ¿Verdad que no? Lo sé mejor que nadie. Bueno, es todo.

viernes, 4 de abril de 2014

REINO REFUGIO DELIRANTE

No es que no haya querido bailar y olvidarme de la vida; no, la batalla no termina, nunca lo hará, y yo todavía sigo vivo y sano, y culeando y mutilando; de modo que hay para rato de mí y mi soledad. Sin reputación que cuidar, ni gente por la que preocupar, queda sobrevivir en esta tundra de almas en pena, de gente ciega y carente de inquietudes desmedidas como darse por vivo estando muy muerto o lo contrario. El Lobo estepario camuflado en mí aúlla y emprende la caminata otra vez, total, nos hacemos fuertes y solo hay que cazar y matar para seguir existiendo. El invierno ha llegado y por eso los huesos duelen pero la sangre más caliente incita a movernos, a trepar la cima y lanzarnos sobre la presa y clavarle los colmillos y comernos hasta los huesos. Quedarnos con el alma y el recuerdo de la mejor época y condición de alquien. Robarle al mundo, arrebatarle lo poco que le quede y echarme a dormir bajo la sombra de mi alucinaciones, que por decirlo de algún modo, son todo lo que me queda en este mundo real, en esta realidad desconectada de mi imaginación. Adentro es otra cosa, por ejemplo yo llegando y diciéndoles a ellas, vamos, nos esperan en el puerto, saltando de la alegría y compartiendo fresas con ellas, a una en la boca a otra en las manos, vamos por favor, no vuelvan a dejarme solo, no lo toleraría y destruiría este reino delirante, último refugio de los malditos!