El Chakal luego de disfrutar de una ácida noche y mañana de melancolía, por su infierno suponemos, o quién sabe, por una hembra, como sucede con todos ellos, se puso a caminar haciendo muecas de desprecio a cuanta persona veía, la cosa se hubiera salido de control si no fuera por la repentina irrupción de un viejo amigo, descendiente de Luciferian, los perversos transexuales de la avenida Rocca, devenido a miseria absoluta a causa de su alcoholismo. Luego del fuerte apretón de nalgas que el Chakal le dio, transaron a propuesta del viejo amigx, una sodomía ipsofacto. Billetes querido amigo, a bueno, como quieras, cuánto, a ver, que sean pues...
Caminando ambos bajo la luz de faroles tan opacos como la forma exacta de sus rostros, se les veía al filo del delirium tremens, trastabillando y apoyándose en los muros de las calles o las aceras cuando no daba para más el equilibrio... Llegaron al solitario botadero, donde unos caserones harían de barricadas a la mirada de cualquier ser viviente que pudiera escandalizarse con semejante despliegue de atrocidad homosexual, pues el Chakal, mal que bien, era macho, al menos por esta temporada, le dijeron que a los cuarenta asomaría la vagina, pero él prefería no decir nada al respecto, y guardaba un silencio de culpa bastante parecido a la ignorancia.
Sin embargo, el Chakal andaba además, dando tumbos con su corazón a causa de una mujer Francesa, de modo que las atrocidades le eran por ahora, un poco ajenas, y con un subterfugio de lo más huevón, se escabulló cabeceándole al marica, todo su dinero y especatación o arrechez.
Como no había remordimiento en toda la maquinaria del Chakal, se paseó fresco por calles aledañas al lugar donde lo esperaría hasta decidirse a matarlo, el descendiente de la siniertra tribu urbana y fálica Luciferian....
Ya con la noche encima, nuestro querido amigo, exhausto, decidió tomar asiento en un parque lleno de abedules y alamos que con la luz dotaban al lugar de un aire psicodélico. Como la luz era tan clara, pensó que escribir algo no sería mala idea; así lo hizo y sin proponerse nada en concreto, comenzó a garabatear en lenguaje humano a su amada:
A journey to the center of the mind, es la primera canción que compuso Ted Nugent, y trata de ir en retrospectiva, introspectiva o como sea, hacia el centro de la galaxia, universo, planeta, estrella o simple asteroide que el hombre puede tener en el techo; ahora, para qué?, con qué objeto. Ninguno, no hay objetos en este tipo de empresas, misiones, como sea, no hay, existe una conjugación entre ir por naturaleza y por consecuencia. Es lo que sale cuando tratas de explicar lo inexplicable...ya bueno, Lisbeth.....te añoro....decía, estando ahí, en medio del círculo de piedras, hay una voz que se multiplica en millones, es tu escencia, una palabra o a lo sumo dos, en mi caso fue: Y AHORA?!!!!!! Ese momento comprendí muchas cosas: Con la muerte se acaba todo, todo mi amor, absolutamente, una siniestra y eterna nube que te ciega en cuerpo y mente, no, demasiado...,lo corroborè cuando en voz no sè si alta, baja o ausente, gritaba por mamá (En la oscuridad las posibilidades son mayores, al menos para la fantasiosa mente humana, para su sangre ilusa, en fin, yo veía un poco de sus mejillas por acá, uno de sus dedos por allá, y hasta sus labios sobre mi frente en forma de fresco vientecito que sin mayor ternura me alucinò un beso suyo, pero cuando pretendiò mi cuerpo reaccionar, notè, notamos nosotros, que las piedras no estábamos permitidos para tal accionar. Miré en todas partes, nada, pura piedra, círculos de piedras. Maldita la hora que fui a Huarivilca, o bendita?.....bueno, al volver, una suerte de paz autoinfundida, pero no por ello, artificial, sabía a ti, no lo sé, como ahces que un recuerdo tenga sabor a alguien?, tú debes saber, no sé no sé.....I will survive....Я тебя люблю
POST: Hallé cartas Lizzyta, de mi viejo a mi madre, porqué nunca me las mostró?, son hermosas, ese cabrón escribía de la puta madre...Estoy reestableciendome (jajaja?, es cierto), y leo a Camus, batsante ayuda, aceptando algo decidí ver qué más, son un hombre absurdo según su ensayo (fabuloso por cierto, que empieza con una advertencia: este libro si no te mata a quemarropa, te hará llegar a muy viejo, pues se trata de una apología existencialista al suicidio). Esto es para resucitar, no crees?:
"La única verdadera salida está precisamente allí donde no hay salida alguna para el juicio humano. Si no, ¿para que necesitaríamos a Dios? no se vuelve a Dios sino para obtener o pretender lo imposible, pues en cuanto a lo posible, bastan para ello los hombres"
La novela está al bordé de ser conluida, como mi razón, y valió la pena el viaje, y luego de comprender aquello líneas arriba, decidí volver a trechos, por lo sinuoso del camino, y estoy ahora escribiéndote, desde una nostalgia pura, limpia ya de distorsiones, sigo yendo, te hallaré?, tal vez no?, ya te tengo mi amor, para lo imposible Dios o mi imaginación, el resto, nos bastamos!!!
Nada, el Chakal se fue a fumar pasta, y el puento es su único consuelo, y eso, estando debajo....ya casi amanece, el Chakal va despertar y oh por dios!, se dispone a escribir!!!!
miércoles, 10 de abril de 2013
jueves, 4 de abril de 2013
REPORTE S/N
Ya no hay dolor y la melancolía se permite de a ratos darse un respiro en su dezliz, qué digo dezliz, precipitamiento. Es cuando aprovecho para escribir, como quien saca la mano mientras se ahoga irremediablamente, a este punto puede llegar el creerse las cosas intangibles, y si hay más puntos, les voy a todos, porque como he visto durante esos instantes que voraces fueron míos, como un torbellino de circunstancias, hay mucho, muchísimo más, es tan basto todo esto que ni lo pienses...sigue cayendo...
Me ha pasado lo del manual, irme de a poquitos haciendo exclusivo sumosacerdote del culto al chakal.
La elección fue mutua, validos de alguna forma por el aliciente mortal, pero condenados ambos a esa fusión irreversible, que vomita al mundo un cuerpo sin persona, un saco de huesos y carne podrida que aunque siga en su silueta como el resto con los que colinda, ya no es más que un espectro, en el sentido propio de la palabra. La soledad moral, he llegado a ella, y en el sótano del clautro, la muerte como manía, como monomanía, apretujada al fondo del horno, entre brasas que hacen su rubor, fulgurando sus lenguas de fuego hacia la hipnosis que gracias al pasmo, sucede a cada instante, hipnosis que bien podría ser teletransporte, transmutación de contenido corpóreo, y espiritual si se quiere.
No hay ninguna diferencia entre saber, de ahora en adelante, si la madrugada o la tarde es primero, o si soy quien veo en el reflejo o quien se acuesta destruido por la confusión; el extravío se ha dado, en el tiempo y el espacio, lo que suelen llamar demencia, anclada, prefigurada por la manía en en la estupefacción o sacra observación, lo que Poe cuenta en Berenice, exactamente así, pero a mi estilo, creo. Sin embargo todo el cúmulo de situaciones, aunque algunas recurrentes hasta el hastío, me están empezando a hacer creeer en algo mayor, un lago bajo este suelo que me llama a sepultarme, un engañoso suelo que esconde un basto océano para morir en milenios. Ahora que la sospecha se consolida en esta oración, a lo mejor es el precio, lo que se tiene que ofrecer a cambio. Siempre me pregunté si la oruga al hacerse mariposa experimenta el dolor de la mutació, o sea dejar de ser algo para ser otra cosa, aunque mejor o peor no viene al caso, solo el dolor, la sensación aquella de sentirse vivo en tu agonía, en el estrujamiento de una necesidad orgánica, y hasta de una de índole subjetivo, de esas trampas para la especie que no nos permite extinguirnos, o salirnos de la rueda.
Anoche, en la cima de la ingesta, el descubrimiento de esa nueva sensación de abandonar un cuerpo, pero no por la vía mental, sino física. Empezó como una fractal en lo negro de mi panorama mental, una suerte de big bang que en instantes parecía desollar por dentro mi cuerpo, la sensación era una mezcla entre la navaja nadando en la carne y la inoculación de un antibiótico en el cráneo, o para ser más precisos: como cuando te extraen un clavo de acero del hueso.
Anoche, en la cima de la ingesta, el descubrimiento de esa nueva sensación de abandonar un cuerpo, pero no por la vía mental, sino física. Empezó como una fractal en lo negro de mi panorama mental, una suerte de big bang que en instantes parecía desollar por dentro mi cuerpo, la sensación era una mezcla entre la navaja nadando en la carne y la inoculación de un antibiótico en el cráneo, o para ser más precisos: como cuando te extraen un clavo de acero del hueso.
Recogidas las particulas de mi cordura, noto que todavía puedo escribir algunas cosas para hacer tiempo en esta carrera contra la locura, o a favor de ella, ya no sé. Si mi imaginación perdurara más allá de este universo y pudiera digamos, regir sobre un multiverso (como creo se merece), entonces el sentido de responsabilidad que necesariamente tendría que infringirme, por fin llegaría a mis manos para hacerme útil? Qué estupidez acabo de escribir, ser útil?, soy un objeto entonces, de modo que estuve programado para todo esto, dónde quedó la magia, y los brujos, y el infinito? Saben que las arañas blancas en mi cabeza ya no son ningún secreto para mí, dejenme entrarde una vez, todavía no he logrado anular ninguna de mis dimensiones más que la social sí, que es la más fácil, pero no concibo lo que quizá nunca suceda a no ser que cambie el lente bifocal o la manera de conducirme, eso ya no cuenta está bien, no hay modo, tiene que ser desde este yo. He practicado con severidad, hacerme una línea, un haz, escribí un cuento sobre la extrema delgadez devenida en ascendencia extracopórea hacia lo astral, donde a una mujer capaz de sacrificar su aspecto, su superficie, corresponde a un haz de luz tan bello y efímero como el destello de chasquido de soles al final de sus megaciclos. Pero en mi caso no funciona, el hambre como artista, el artista como hambre, ni siquiera hombre, hambre, se muere, se hace polvo en su ilógica práctica de negarse a la comida. Tampoco el no dormir parece suficiente, aunque por instantes pareciera por fin perder control sobre las últimas amarras, siemrpe hay un mañana que parece emviado por alguna agencia secreta para echarme a la cara la cubeta llena de hielo, diciéndome: A despertar, a comer, a bañarse, a salir, a habla, a desear, a sucumbir, a aletargar, a volver a dormir, y mañana vuelvo, ya sabe...
Bueno, quizá en los siguientes días logre de una vez pasar la barrera, y juro que cuando lo haga, les escribiré algo desde allá, si es que hay dedos o lenguaje parecido al que tenemos acá, a lo mejor ser otra cosa implica entre otras cosas, la inutilidad absoluta de escribir o decir o ser, y entonces sí me anima la idea, dejar todo lo que imaginable e ir más allá, a costa de todo, de todos, ni modo....
miércoles, 27 de febrero de 2013
SIN RECABO 1
La volviste a cagar como cuando estaba ella, con el pequeño detalle de que esta vez no queda respaldo o posibilidad alguna, todo se agotó.
martes, 26 de febrero de 2013
martes, 19 de febrero de 2013
ALBUM FOTOGRÁFICO
Mi cabeza dura y blanca, silbando y tocando la cítara, sobre mi Vormed que crié desde cachorro, y junto a el spirrier y el ciervo de Hubber, el señor de todas las tierras de esta parte del mundo....estamos saliendo del centro de la fruta y el espectro se escandaliza por lo abrupto de nuestro proceder habitual, adentro las aves, el resto de habitantes de esta comarca y el ahorcado, nuestro mayor pesar y bienestar. Verlo estar ahí sin penas ni ganas de tenerlas, solo con los ojos cerrados y dispuestos a no abrirse sin antes podrirse y bueno, ahí estoy yo.......el de capa, exactamente, siguiente foto...
miércoles, 5 de diciembre de 2012
YUMA 2
Recapacite en la naranja negra cayendo escaleras abajo, y cuando la vi detenerse al pie del primer escalon senti como mi piel corrugandose se me hizo tan deliciosa que casi lloro de la alegria. Yuma no volveria, lo sabia a juzgar por la nada que dejo tras de si, de modo que habria que salir presto de aquel lugar, cogi mis huesos y el resto de musculos que me quedaban, que no eran muchos y sali por la ventana con un gran salto. Oi el estrepito del vidrio haciendose pedazos y los alaridos de la gente que me vio. No es que sea grotesco, o bueno, no tanto como quisiera, pero la gente que de un tiempo a esta parte reparaba en mi forma muy pocas veces podia hacer otra cosa que cagarse de miedo, repugnancia o que se yo.
Aterrice de la mejor forma sobre un arbusto de cicuta y desde adentro inhale el dulce aroma del veneno para reocnfortar mis sentidos, repare en mi ubicacion, y aspire con cuidado el aire para dar con la siguiente, una mujer de unos tantos años que bien podria yo dejarme caer en su tierna juventud llena de petalos verdiazules, la visualice a una distancia corta que facilmente podria recorrer a pata. Era de noche, de modo que no tenia porque cubrir mi peludo cuerpo ni mis pezuñas enlodadas; camine lento, aspirando el aire fresco del lugar como quien degusta un manjar, no es que me guste precisamente el campo, pero es donde mejor me siento, a veces con otros espiritus suelo tener contiendas desaforadas que terminan en mimetismo y siendo yo nemesis lacral, siempre me salgo con las mias. Hubieron veces de riesgo eso si, cuando algunos poblanos invocaron mi presencia para dañar a los suyos, pero que cuando acudi a sus viviendas de techos de calamina o esteras, se arrepentian o eran descubiertos y la cosa se tornaba un poco incomoda. Recorde por ejemplo a los Sanchez y su desvnecijada familia de pleito, de jaleo por terrenos; la gente de la serrania esteparia es muy peculiar, a diferencia de los costeños, ellos consideran un pedazo de tierra que para mi me sirve ni mas ni menos que cagadero, como valiosa, al punto de incluso matar por ella a sus propiso congeneres. Cuando llegue a tal vivienda descubri que la mujer destinada al sacrificio estaba a punto de estar lista para llevarmela -me fascinan las mujeres, debe ser por mi largo trecho de pertubadora hiel en torno a tal genero- la lloraban los que serian en instantes sus deudos, por lo que no me apure en bajar, respete por asi decirlo su dolor, estos humanos y sus sentimientos a veces hasta son contagiosos, y espere dando vueltas en el techo. Lloraban como porcos en castracion pero a mi eso no me inmutaba en absoluto, solo espere unos minutos que se me hicieron muchos, demasiados para seguir tolerandolos, y me impaciente y comence a pisar con mas fuerza cada vez, el metal retumbaba en toda la villa, los alaridos se incrementaron, a mi eso me gusto, y fui mas implacable, mas brutal, pise, salte corri, me arroje desde arriba saltando como suelo hacer cada que me invade la emocion de infundir terror. Entonces vi a un hombre, quiza el hijo, quiza el padre, no se, salio de la casita armado de gordas piedras de cantera, las unicas que suelen hacerme daña, no se por que pero cuando lo vi senti un poco erizada mi piel, creo que era por sus impecable haber en materia de maldad, era una especie de santo de esos que andan mamando falos de amabilidad, de honestidad esas cosas. Me vio, lo vi, senti su miedo crecer, y sintio el mio tambien, ambos nos detuvimos para examinarnos con detenimiento, entonces vi la primera piedra venir hacia mi, al recibi con los cuernos para ahcerla pedazos, pero sufri un daño considerable, pues como dije no era era cualquier piedra, entonces si me moleste, y saltando peor que antes hice un gran forado en el techo y en segundos tenia entre mis cuatro brazos a la señora cadaver que tenia para esa noche como cena, la tome y saltando mas euforico que nunca, me precipite sobre el hombre en mencion, tumbandolo y dejandolo en el piso vomintando espuma, sonrei por mi azaña, pero luego, en medio de la oscuridad, tuve que lamer mis heridas hasta entrado el alba, tenia magulladuras serias que jure vengar en cuanto sea posible.
De eso ya cuatro años, ahora no dejaria que anda me pasara a menos que yo lo permitiera...
Aterrice de la mejor forma sobre un arbusto de cicuta y desde adentro inhale el dulce aroma del veneno para reocnfortar mis sentidos, repare en mi ubicacion, y aspire con cuidado el aire para dar con la siguiente, una mujer de unos tantos años que bien podria yo dejarme caer en su tierna juventud llena de petalos verdiazules, la visualice a una distancia corta que facilmente podria recorrer a pata. Era de noche, de modo que no tenia porque cubrir mi peludo cuerpo ni mis pezuñas enlodadas; camine lento, aspirando el aire fresco del lugar como quien degusta un manjar, no es que me guste precisamente el campo, pero es donde mejor me siento, a veces con otros espiritus suelo tener contiendas desaforadas que terminan en mimetismo y siendo yo nemesis lacral, siempre me salgo con las mias. Hubieron veces de riesgo eso si, cuando algunos poblanos invocaron mi presencia para dañar a los suyos, pero que cuando acudi a sus viviendas de techos de calamina o esteras, se arrepentian o eran descubiertos y la cosa se tornaba un poco incomoda. Recorde por ejemplo a los Sanchez y su desvnecijada familia de pleito, de jaleo por terrenos; la gente de la serrania esteparia es muy peculiar, a diferencia de los costeños, ellos consideran un pedazo de tierra que para mi me sirve ni mas ni menos que cagadero, como valiosa, al punto de incluso matar por ella a sus propiso congeneres. Cuando llegue a tal vivienda descubri que la mujer destinada al sacrificio estaba a punto de estar lista para llevarmela -me fascinan las mujeres, debe ser por mi largo trecho de pertubadora hiel en torno a tal genero- la lloraban los que serian en instantes sus deudos, por lo que no me apure en bajar, respete por asi decirlo su dolor, estos humanos y sus sentimientos a veces hasta son contagiosos, y espere dando vueltas en el techo. Lloraban como porcos en castracion pero a mi eso no me inmutaba en absoluto, solo espere unos minutos que se me hicieron muchos, demasiados para seguir tolerandolos, y me impaciente y comence a pisar con mas fuerza cada vez, el metal retumbaba en toda la villa, los alaridos se incrementaron, a mi eso me gusto, y fui mas implacable, mas brutal, pise, salte corri, me arroje desde arriba saltando como suelo hacer cada que me invade la emocion de infundir terror. Entonces vi a un hombre, quiza el hijo, quiza el padre, no se, salio de la casita armado de gordas piedras de cantera, las unicas que suelen hacerme daña, no se por que pero cuando lo vi senti un poco erizada mi piel, creo que era por sus impecable haber en materia de maldad, era una especie de santo de esos que andan mamando falos de amabilidad, de honestidad esas cosas. Me vio, lo vi, senti su miedo crecer, y sintio el mio tambien, ambos nos detuvimos para examinarnos con detenimiento, entonces vi la primera piedra venir hacia mi, al recibi con los cuernos para ahcerla pedazos, pero sufri un daño considerable, pues como dije no era era cualquier piedra, entonces si me moleste, y saltando peor que antes hice un gran forado en el techo y en segundos tenia entre mis cuatro brazos a la señora cadaver que tenia para esa noche como cena, la tome y saltando mas euforico que nunca, me precipite sobre el hombre en mencion, tumbandolo y dejandolo en el piso vomintando espuma, sonrei por mi azaña, pero luego, en medio de la oscuridad, tuve que lamer mis heridas hasta entrado el alba, tenia magulladuras serias que jure vengar en cuanto sea posible.
De eso ya cuatro años, ahora no dejaria que anda me pasara a menos que yo lo permitiera...
miércoles, 28 de noviembre de 2012
POTOJSÍ
Llegó de noche, bajo la inclemente furia de las lluvias de marzo. El país entero sumido en la niebla y el vaho de la tierra húmeda, por todas parte charcos de lodo y hierva mojada. Dejó el hotel ni bien hubo amanecido, algo sorprendido por la taciturnidad del personal que para variar se componían solo de dos miembros. Sorprendido uno porque creyó que en esta parte del mundo se hablaba español, y no era así, acá no se hablaba, los labios de la gente parecía cerrada tanto tiempo que lucían como cicatrices de alguna riña que terminó con el corte bajo la nariz, y otro porque la gente en sus ojos tenía una extraña tela gris que parecía enceguecerlos. Sin embargo y a pesar de tamaña recepción y falta de cortesía para con un forastero, decidió dar vueltas por el lugar, incluso ascender a la montaña destripada.
Cogió su computadora portátil mientras esperaba le sirvieran el desayuno, googleó y en minutos supo la magnitud e importancia de aquel lugar. Toda Europa enriquecida a costa de las entrañas de una montaña que en un tiempo llamóse Potosí, y ahora no era más que Potojsí, que significa explosionado, derruido. Una suerte de lástima y nostalgia invadió cada resquicio de su alma, al punto de hacerle poner de pie y buscar con la mirada alguna persona sin esa estupefacción en el rostro y torpeza indiferente en el trato, nadie. El desayuno, avena con maíz cocido y patatas sancochadas. Quiso pedir algo de carne y un café, pero ya no había nadie que pudiera tomarle el pedido, incluso el dinero que debía debió dejarlo a merced del olvido junto a la taza despostillada en la que le sirvieron. Con el aparato bajo el brazo y tratando de procesar la información sobre el lugar y su historia, fue caminando en dirección recta, sin detenerse sino para mear o sacarse el barro de los zapatos. Vio entre casonas enormes y coloniales, vestigios de teatros y toda una época de grandiosidad y desaforo en lo respectivo al despilfarro y la abundancia. Pensó en Macondo, en la Oroya, y en todo esa bola de lugares donde el aguijón del capitalismo chupó las entrañas de la tierra, dejando solo carroña, abandono, pobreza, miseria y fantasmas.
Fantasmas!, se le ocurrió al recabar por tercera vez en la magnitud de tal palabra en un contexto como ese, donde entre otras cosas solo podría albergar fantasmas. Y algo confundido volvió a otear en su alrededor, ahora sí vio que la gente comenzó a salir de sus casas, incluso de los teatros hechos monumentos al abandono; gente atiborrada de chales y ropa inglesa, holandesa, encajes de zafiros, joyas de mil tipos, rimbombantes, petulantes. Y en lugar del miedo dio lugar en su mente a la curiosidad, y siguiendo a un par de mujeres de unos cuarentayalgo años, fue tras ellas hasta donde fueran.
Ingresaron a una de las casonas junto a la plaza de la Villa Imperial de Potosí, como ahora luce el apoteósico nombresito en un cartel de mala muerte oxidada. Entró con ellas y antes de cerrar la puerta por dentro, inhaló con fuerza el aire, no fuera que tal vez sea la última vez pensó fatídico, y así fue, quizá por o saber un final peor para una historia peor, nunca más salió el hombre, ni el metal, ni el dinero, ni la esperanza, todo quedó tras la puerta lacrada por la memoria de la gente de occidente.
Y la ciudad siguió creciendo como cualquiera mierda de ciudad que abunda ahora en el mundo, hacia abajo, donde entre la nada existencial y el vicio consumista, radica su irrevocable extinción.
Una canción sonaba en el bus que se supone sacaría de aquel lugar a Carlos, una canción que nunca oiría y de la que jamás se valdría para hallarse en la ruta. Convite rutero, Almafuerte, el errante andar, la grave voz de la carretera, sin descanso entre amplios llanos, sin llegar a ningún lugar como el viento, la luz...y la casona ahí, enquistada a la tierra que alguna vez alimentó la codicia de inhumanos que ahora generaciones después, son infrahumanos prestos a la incineración...no volver al principio se les dijo, no olvidar se les dice, y las casonas con su historia manteniendo su inmutable hipocresía, y los fantasmas lejos de saberse tales, caminando sigilosos cada centímetro de lo ya recorrido millares de veces sin fruto, como brutos abruptos, víctimas, culpables, héroes, carroña...Sudamérica...
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